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Vía libre para atacar al Rey

Domingo,
5
enero
2020

19:03

Bildu y ERC sonhoy acreedoresde lisonjas en un Congreso humillado


El candidato a la Presidencia del Gobierno, Pedro Snchez, observa a la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua.
EFE

Pedro Snchez ha fracasado este domingo en su primer intento de ser investido presidente del Gobierno. Estaba en el guion. Con lo que la ciudadana seguramente no contaba era con que la segunda jornada del debate de investidura se iba a convertir en un aquelarre de los proetarras de Bildu y de los antisistema de la CUP contra el Rey ante la pasividad de quien pretende seguir al frente del Ejecutivo. Los insultos al Jefe del Estado, tachado de «autoritario» y de «represor», no tuvieron respuesta de Snchez, obligado como estaba a salir en su defensa no porque sienta ms o menos empata hacia Felipe VI, que tanto da, sino porque a l le compete «guardar y hacer guardar la Constitucin» y de momento Espaa sigue siendo una Monarqua parlamentaria que exige respeto institucional hacia su titular. Meritxell Batet tampoco ayud con su desafortunada actuacin como presidenta de la Cmara, incapaz de mantener la altura y neutralidad exquisita que conllevan su cargo.

Si el sbado el vicepresidente in pctore, Pablo Iglesias, ya nos situ ante un escenario de inquietante polarizacin frentista y se mostr dispuesto a combatir a todos sus «enemigos», entre los que incluy a jueces, medios de comunicacin, poderes econmicos y oposicin, el domingo le ha tocado el turno al propio Snchez y a su escudera, Adriana Lastra. Para pasmo de cualquier demcrata, intercalaron sus lisonjas a los independentistas de ERC y a los batasunos -tocaba agradecer la abstencin en Madrid que va a hacer presidente al socialista al modo de lo que ya ocurri en Navarra- con duros ataques a los constitucionalistas. Pero no vale todo por el poder. Es ignominioso que la portavoz socialista blanquee a quienes siguen sin condenar los ms de 800 asesinatos de ETA y a los que llevan aos intentando dinamitar Espaa y que, a la vez, acuse a «las derechas» de «intento de golpe de Estado». Si sta no fuera una hora tan difcil para nuestro pas, habra causado hilaridad escucharla mientras acto seguido suplicaba el voto de quienes s tienen a su lder encarcelado por haber dado un golpe contra el orden constitucional. Muchos ciudadanos a los que les duele tanto como les humilla ver a su presidente arrodillado ante los secesionistas al menos pudieron reconciliarse algo con la dignidad que debe emanar del Congreso al escuchar al certero portavoz de UPN, Sergio Sayas. «Yo me preguntara por qu Otegi me prefiere como presidente de este pas», le espet a Snchez. Esa cuestin encierra todo el drama que estamos padeciendo.

En este escenario tan anmalo se celebra una Pascua Militar que ha quedado desnaturalizada por la decisin de Snchez de que tenga lugar entre las dos votaciones de investidura. El Rey, en su sitio, volver a destacar la vigencia de la Constitucin. Lo har ante un presidente en funciones que ya no la defiende. No existe un malditismo por el que nos merezcamos esto los espaoles.

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