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Una gran marcha con ataúdes termina en una nube de gas lacrimógeno en La Paz

Actualizado
Viernes,
22
noviembre
2019

09:35

Encabezada por miles de alteos, fue una manifestacin en parte funeral y en parte protesta contra el Gobierno de transicin de la presidenta boliviana, Jeanine Aez


Atades en mitad de la calle y gases lacrimgenos en La Paz
Foto: MARCO BELLO / REUTERS | Vdeo: EL MUNDO

Atades dejados en medio de la calle, con la gente corriendo alrededor despavorida mientras los policas lanzaban gases lacrimgenos, fue la triste imagen en que acab este jueves una multitudinaria marcha que haba llegado tranquilamente a La Paz.

La procesin con fretros parti de la vecina ciudad de El Alto, para avanzar unos 16 kilmetros en unas cuatro horas de marcha hasta llegar al centro de La Paz.

La multitud acompaaba varios fretros con los cuerpos de algunos de los ocho fallecidos cuando un operativo militar y policial buscaba el pasado martes vencer el cerco de cientos de manifestantes para liberar un convoy de camiones cisterna en El Alto.

El ncleo de esta gran procesin estaba conformada por decenas de miles de personas fueron los atades, colocados en los techos de vehculos.

Una manifestacin en parte funeral y en parte protesta contra el Gobierno de transicin de la presidenta boliviana, Jeanine Aez.

La wiphala, la bandera cuadriculada multicolor de los indgenas, destacaba con crespones negros entre la multitud.

«Aez, golpista, el pueblo no te quiere», gritaban miles de hombres y mujeres, muchas de ellas cholas, indgenas aymaras, que consideran que la salida de Evo Morales de la Presidencia del pas fue empujada por las fuerzas armadas y por tanto un golpe de Estado.

Seguidores de Evo Morales, durante una protesta en Senkata (departamento de La Paz).

«Lo queremos es justicia», dijo a Efe Marlene Limachi, una mujer de Senkata, la zona de El Alto donde hubo los muertos, que asegur que el da en que el ejrcito intervino en la planta de combustibles supuestamente tambin haban helicpteros desde donde se dispar a los manifestantes.

Aplausos en La Paz

La marcha encabezada por miles de alteos ni bien comenz su descenso a La Paz fue recibida por cientos de personas a los lados las vas por las que avanzaba, para aplaudir, corear las mismas consignas y agitar las mismas banderas.

Cuando por el cansancio los estribillos de la multitud menguaban en su potencia, se escuchaba el megfono de uno de los coches mortuorios que repeta sin cesar un Padre Nuestro adaptado a una famosa meloda Bob Dylan que es popular en Bolivia.

Al pasar por el Cementerio General de La Paz se detuvo para dar un homenaje a los fallecidos con un minuto de silencio, el nico momento en que los estribillos y la monotona del megfono dejaron de escucharse.

La procesin sigui y su poder simblico hizo que muchos comercios callejeros cerraran intempestivamente como una muestra de respeto, al mismo tiempo de que algunos observadores lanzaban ptalos de flores a la multitud.

Marcha-funeral por los ocho fallecidos en las marchas.

La marcha lleg al centro de La Paz como si fuese el caudal de un ro incontenible, se apoder de todas las vas de la avenida ms importante de la ciudad hasta quedar en una de las calles cara a cara con el ejrcito, mientras que la cola de la movilizacin no terminaba de detenerse.

Un gesto simblico fue cuando un grupo de manifestantes coloc uno de los atades sobre una tanqueta militar.

Fue la seal para que la Polica comenzara a lanzar gases lacrimgenos por todos lados, al extremo de que un par de fretros quedaron en plena va mientras la gente corra por todos lados.

La Polica desbarat la imponente marcha conformada en su mayora por decenas de miles de hombres y mujeres indgenas en cuestin de minutos, pese a la resistencia que mostraron algunos grupos que se ocultaron en algunas calles para hacer frente a los policas.

«Perderse, perderse, mierda!», era el grito de los policas ante cualquier grupo oculto por el centro de La Paz.

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