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Trump firma la tregua parcial con China entre suspicacias: "Les visitaré en un futuro no muy lejano"

Actualizado
Mircoles,
15
enero
2020

18:44


Donald Trump habla ante su equipo y el del vicepresidente chino Lui He, este mircoles en Washington.
REUTERS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el vicepresidente chino Lui He han firmado hoy en la casa Blanca la fase 1 de su acuerdo comercial, un primer paso en su tregua que llega no sin suspicacias entre ambas partes.

Trump ha seado este primer paso como un algo «crucial» e incluso ha bromeado con una posible visita a China «en un futuro no lejano».

Al fin, a media tarde del mircoles, los dos reyes del tablero econmico mundial se dieron la mano. En Washington, delante de 200 invitados, se escenific una firma para sellar la tregua en una guerra comercial en la que el mundo entero ha salido perdiendo. A un lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Al otro, en representacin del lder chino Xi Jinping, el pen ms listo de China, el viceprimer ministro Liu He, elegido por Pekn para liderar las negociaciones durante los 21 meses de guerra comercial y de incesante escalada de aranceles.

La llamada «Fase uno» del acuerdo ya se ha rubricado en 86 pginas. Ese «monstruo grande y hermoso», como lo ha definido Trump, har que Estados Unidos reduzca los aranceles adicionales a productos chinos por valor de 120.000 millones de dlares. A cambio, China se compromete a adquirir bienes de manufactura, energticos y servicios por valor de 200.000 millones durante dos aos y a comprar productos agrcolas por 50.000 millones.

«Hoy damos un paso trascendental, uno que nunca antes se haba dado con China. Juntos estamos enderezando los errores del pasado», ha dicho Trump en una multitudinaria rueda de prensa en la Sala Este de la Casa Blanca. El presidente incluso ha bromeado con una posible visita a China «en un futuro no lejano».

Aunque el nivel de tensin entre ambas potencias se ha rebajado, esta primera fase an mantendr los aranceles norteamericanos del 25% a importaciones chinas valoradas en 250.000 millones de dlares -junto con unos gravmenes reducidos del 7,5% a importaciones adicionales que afectan a casi dos tercios de lo que llega a Estados Unidos-, lo que ha provocado que se hayan disparado el precio de ciertos artculos como ordenadores, mviles, televisores o gorras de bisbol, bicicletas y zapatillas fabricadas en China.

«La guerra comercial an no ha terminado, esta es solo la primera ronda de un juego». Este es el mensaje que se laz hace un par de das desde Pekn pidiendo prudencia ante el optimismo a raz de la firma del mircoles. As lo expresaba tambin una nota el diario econmico del Partido Comunista, el Economic Daily: «Estados Unidos no ha revocado todos sus aranceles y China todava est implementando sus medidas de represalia. Este es solo el primer paso para resolver un problema». Aunque el negociador chino en Washington, Liu He, ha dicho tras la firma que ambos pases «trabajarn en conjunto para lograr resultados tangibles».

En el gigante asitico, durante estos meses de guerra comercial, en los que se ha reducido un 14,6% el valor de los intercambios entre ambos pases (hasta 541.223 millones de dlares), ha imperado el silencio en los principales diarios estatales. Y los censores chinos han bloqueado en los medios cualquier informacin no autorizada sobre un posible acuerdo, incluso los mensajes en Twitter de acercamiento del presidente Trump. Aunque desde Pekn vieron como un buen gesto que el lunes el Departamento del Tesoro estadounidense eliminara la designacin de China como pas «manipulador de divisas», una lista en la que aparecen aquellas naciones que «incurren en prcticas desleales».

El analista econmico Zhou Xin escriba en el diario South China Morning Post que, por un lado, este alto al fuego ha sido aclamado dentro de China como un paso positivo por su perspectiva econmica, pero por otro persiste la controversia sobre lo que ha tenido que ceder el Gobierno para llegar a este acuerdo. «China est tratando de proyectar el acuerdo como una prueba de que es capaz de evitar que las disputas con los Estados Unidos se conviertan en confrontaciones mientras minimiza las partes que podran verse como concesiones de Pekn», escriba Xin. Dentro de la potencia asitica a muchos no les ha gustado que esta firma signifique que China va a abrir sus mercados a empresas estadounidesdes relacionadas con la banca o los seguros.

Trump utiliz los aranceles como una estrategia de negociacin, presionando a Pekn para que aceptara un nuevo acuerdo comercial que abordara las prcticas comerciales desleales, como el robo de propiedad intelectual y las transferencias tecnolgicas forzadas. No hay que olvidar que esta guerra comercial ha causado la cada del 1% en el comercio del pas asitico en 2019, frente al incremento del 12,6% registrado el ao anterior. Y su crecimiento econmico se desaceler a su nivel ms bajo en casi tres dcadas.

Pero los impuestos tambin han perjudicado a los estadounidenses. Un informe de Moody’s Analytics indica que la guerra comercial con China tuvo un coste de 300.000 empleos perdidos hasta el pasado septiembre. Una investigacin conjunta de las universidades de Princeton y Columbia, calculaba que estos aranceles les costaran a los hogares 831 dlares al ao. Tambin, un anlisis de la compaa Tariffs Hurt the Heartland aade que las empresas norteamericanas han pagado 46.000 millones de dlares ms en aranceles de lo que hubieran desembolsado sin los impuestos de Trump.

Ya hay una primera firma sobre el papel. Y un apretn de manos en la Casa Blanca. El acuerdo final, sin duda, est ms cerca. Aunque las bolsas han vivido con escepticismo este momento y el mircoles amanecieron en negativo. Porque los aranceles siguen en vigor y los impuestos permanecern hasta que se celebre otro encuentro para la «Fase dos». Siempre y cuando Pekn cumpla su palabra plasmada en los documentos.

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