/Messi y Riqui Puig bendicen el estreno de Setién

Messi y Riqui Puig bendicen el estreno de Setién

Actualizado
Domingo,
19
enero
2020

23:09

Un gol del argentino, pocos minutos despus de la expulsin de Germn, derriba la resistencia del Granada en el Camp Nou (1-0)


El disparo de Messi que vali el triunfo en el Camp Nou.
LLUIS GENE AFP

No estara de ms que Quique Setin, con su visin de ajedrecista, echara mano de una de las enseanzas que Kasparov sola emplear para explicar su xito y que atribua a su admirado Kafka: «Todo se condensa en un nico instante que decide nuestra vida». Simplemente hay que estar preparado para cuando llegue. Lo encontr el nuevo entrenador del Barcelona en su debut cuando faltaban 20 minutos para el ocaso. Justo en el mismo instante en que Germn, central del Granada, era expulsado, asomaba por fin Riqui Puig en el campo. Un futbolista menudo y de apariencia frgil, dirn los que le tenan encerrado en el filial. Porque siempre habr quien piense que a esto se juega con el cuerpo y los pies, no con la cabeza. Riqui, diminuta bendicin, se fue hasta el crner para robar la pelota a Puertas. Y todo fluy. Busquets pens. Griezmann abri en canal. Arturo Vidal descubri su espuela. Y Messi, con su derecha, bendijo a Setin ante el azote del viento. Nada es sencillo ante la inmensidad del Camp Nou.

Tiene el ftbol mucho que ver con la comedia. No es difcil quedar en evidencia porque este deporte, en realidad, es como la vida misma. La literatura nos sirve para adornarla. Despus de das dando vueltas a revoluciones propias de un loco -hay algo ms bonito?-, reclamar el traslado de La Masia al Camp Nou, cambios sin fin, flechas y ms flechas e infinidad de dibujos tcticos, cada cual ms surrealista, lleg Setin y, tan pancho, propuso un once titular que bien hubiera firmado con sangre el despreciado Valverde. Es decir, con Rakitic y Vidal como acompaantes de Busquets, e incluso Umtiti por delante de Lenglet. Pero esto, por suerte, no va slo de nombres. Va de actitud. De implicacin laboral en un camerino de estrellas. Va de abrir el campo y atender al corazn. Y, por supuesto, va de recuperar la importancia de la pelota. Durante demasiado tiempo, un ente extrao sobre el csped.

Quiz muchos lo habrn olvidado porque han pasado ya ms de 30 aos. Tres das antes de que Johan Cruyff se estrenara como tcnico del Barcelona en la Liga, el holands mont un entrenamiento de casi tres horas. Ni los ms viejos del lugar recordaban una sesin tan larga. Puso a los futbolistas a triangular una y otra vez. El fin era que aprendieran a buscar soluciones acompaados del baln, no jadeando tras sus costuras. Julio Alberto, Carrasco y Serer, a los que les costaba seguir ese pecualiar ritmo de trabajo, fueron castigados con unas cuantas carreras. Os empeis en hacer difcil lo fcil. Os estis engaando a vosotros mismos. Insista Cruyff. As comenz el Dream Team.

4-3-3 y 3-3-4

Nadie espera que Setin edifique su Dream Team con futbolistas que, en su mayora, ya lo han hecho todo en este deporte. Pero s le competen dos asuntos: esttica y resultados. El cntabro se puso a ello ofreciendo varios matices tcticos. Si bien en defensa mantena un burocrtico 4-3-3, en ataque los futbolistas trataban de buscar su sitio en un 3-5-2 que, por momentos, se converta en un 3-3-4. Sergi Roberto cerraba. Ansu Fati y Jordi Alba otorgaban amplitud. Busquets, en vez de recluirse entre los centrales, daba un paso al frente en busca de alianzas. Mientras que, ante la ausencia de Luis Surez, el entrenador optaba por el doble falso nueve, con Messi y Griezmann siempre pendientes de la creacin. No tanto del remate.

Era evidente que el centro del campo dejaba de ser una simple zona de paso para convertirse en la gran sala de de mquinas. El baln circulaba con ms bro que antao y los azulgrana trataban de pasarse la pelota siempre al primer toque. Haba intencin y ganas por parte de los jornaleros. Pero faltaban ocasiones. Faltaba contundencia en el rea rival.

De hecho, ese Granada tan bien parido por el tcnico ms joven de Primera, Diego Martnez, azote del Barcelona en Los Crmenes, no lo pas especialmente mal en el primer acto. Despus de esos primeros 20 minutos en los que Ansu Fati logr disparar un par de veces sin demasiado xito, el tiempo pareci detenerse. Rui Silva, el guardameta portugus de los granadinos, observaba la escena como si aquello fuera un plano secuencia sin fin. Sin Surez y su especial manera de resolver situaciones -el uruguayo haba participado en los diez ltimos goles del Barcelona en Liga antes de su lesin-, la buenaventura volva a pasar por Messi. El argentino, al que el cambio de los tiempos le trae sin cuidado, se asoci con Alba para quedarse a un palmo del gol cuando el primer acto ya se desmayaba.

Eteki y el palo

Pero faltaba una chispa para que el partido prendiera. Para que ese 82% de posesin, el millar de pases y el dominio territorial adquirieran sentido antes de que fuera el Granada quien se sublevara. Porque la noche comenzaba a adquirir un color turbio. Yan Eteki incluso lleg a estrellar el baln en el palo tras una prdida de Sergi Roberto.

Por eso Setin reclut a Riqui Puig. La paz del Granada deba concluir antes de que el Barcelona acabara por consumirse. El ingreso del reclamado canterano, ya con vitola de salvador en el Camp Nou, coincidi con la expulsin de Germn. El central, que ya haba sido amonestado, sali a destiempo de su zona para hacer falta a Messi. El colegiado, llevado por un celo extremo, opt por dejar a los visitantes con un hombre menos. Ya nada sera lo mismo. Ms an con Riqui preparado para su episodio de gloria.

La dulzura con la que Messi remat al Granada no hizo ms que acompasar lo visto en la primera noche de Setin. El efecto narctico propio de una sobredosis qued clavado en el ambiente.

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