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Messi niega el ocaso del Barcelona

Barcelona – Dortmund (3-1)

Actualizado
Mircoles,
27
noviembre
2019

23:15

El equipo azulgrana vence y se clasifica como primero de grupo tras un notable primer acto y otra exhibicin del argentino


Messi abraza a Griezmann tras uno de los goles al Dortmund.
AFP

Lo que me interesaba del personaje no era su vida, sino su muerte, insista Garca Mrquez, sin reparar en otro concepto tan habitual en el ftbol, el de la resurreccin. Siendo este deporte tan dado a los extremos y al tormento, tanto en su prctica como en su apresurado anlisis, las defunciones son tan celebradas como las patadas a la lpida. La tumba se abre y se cierra con tanta facilidad que a nadie sorprende que en equipos zurcidos a partir de un nico pantocrtor uno se acostumbre a abandonar la catatonia. Messi, como Dorian Gray, slo ve envejecer su retrato. Ya amontona 700 partidos y su juego contina siendo jovial y devastador. Derrumb de un soplido (un gol, una asistencia a Luis Surez y otra a Griezmann) a un Borussia Dortmund que nada tuvo que ver con el cicln visto en el Signal Iduna Park. Y el Barcelona de Valverde, que vena vagabundeando en las ltimas semanas, notable y ordenado al principio, temeroso y frgil al final, pudo negar por un tiempo su ocaso y obtener la clasificacin para los octavos de la Champions como primero de grupo. El Bara ser lo que Messi quiera. [Narracin y estadsticas: 3-1]

Cuando un hombre se arrima al abismo habitualmente tiene dos opciones. O se deja caer o se rebela. Valverde, que llevaba das proclamando las virtudes del resultadismo desde el plpito meditico, no deba verlo tan claro cuando decidi volver a meter mano a su equipo. Una vez evidenci en Legans que aquello de los cuatro delanteros no era ms que una abominacin tctica, el tcnico del Barcelona entendi que para sobrevivir quiz no hubiera otra que volver a los orgenes.

Aunque para ello tuviera que rescatar del olvido a Rakitic, uno de sus antiguos futbolistas fetiche (en toda la temporada slo haba sido titular en la derrota de Granada), o abandonar en el banquillo a la gran apuesta del club del ltimo mercado, Antoine Griezmann. As, Arthur prolongaba la incertidumbre que le rodea ante cada descarte, y a Dembl se le presentaba otra ocasin para desmentir que su fichaje por el Barcelona no ha sido uno de los ms ruinosos de la historia del club. No lo consigui.

Rakitic controla el baln ante Hummels.

Tan oxidados haban quedado los pies de Rakitic que al croata le cost creerse que volva a ser un futbolista necesario para el Barcelona. Ni siquiera haba transcurrido un minuto cuando le toc controlar y ceder a un compaero. Hizo la primera parte del trabajo, pero no la segunda. A Brandt, melena rubia al viento, se le abrieron los cielos al contragolpe. Era Schulz, un lateral reconvertido, quien deba coronar la accin. Lo hizo todo lo deficiente que pudo. Umtiti salv el primer intento, y el segundo acab en la nada.

Quiz ah, en ese mismo amanecer, acab el Dortmund de Favre, que avanza sin remedio hacia el despido tras lo visto en el Camp Nou. Su apuesta inicial consisti en doblar los carriles (Achraf y Schulz los falsos extremos), en sentar a Jadon Sancho y Thorgan Hazard, y en colocar a Reus de falso delantero centro ante la ausencia por lesin de Paco Alccer. El plan acab en desastre y el Barcelona no tuvo ms que agradecerlo. Cuando Favre recuper a Sancho, responsable del gol del honor germano con el que se cerr la noche, ya era tarde.

A ello, por supuesto, ayud un Messi en constante combustin. Inici el duelo el rosarino caracoleando entre tres rivales y forzando un libre directo que acab por golpear en Sergio Busquets. Busc despus sacar rdito de su alianza con Luis Surez, cuyo rendimiento en los partidos del Camp Nou nada tiene que ver con el que muestra cuando se aleja de su estadio.

Marionetas

Hummels y Akanji, poco menos que marionetas a manos de Messi, hincaban una y otra vez la rodilla ante los avances del argentino. Despus de dejar en Babia al ex central del Bayern, La Pulga se las apa para introducir el pase, al que Surez slo tuvo que dar continuidad con el remate a gol. El rbitro lo anul por fuera de juego del uruguayo. Pero el episodio se repiti para desesperacin de los abrumados rivales. Messi indic el camino a su camarada, y Luis Surez volvi a embocar, esta vez mediante un control algo largo. Nada import. Cuando el ariete del Barcelona decide no perder el tiempo y se limita al disparo, acostumbra a ser implacable.

Al Barcelona nada pareca inquietarle. Asumi el Camp Nou con una rutinaria resignacin la ensima lesin muscular de Ousmane Dembl. El delantero francs se apresur en quitarse las botas y aguardar sentado sobre el csped a que alguien le acompaara. Pretendi esconder su frustracin con la camiseta. Pero ni siquiera lo hubiera conseguido con un jersey de cuello alto. Sus ojos delataban el miedo a la indiferencia.

Griezmann sali en su lugar y pudo disfrutar de un Barcelona que apret en el primer acto, pero que opt por echarse atrs en la reanudacin para poder matar a la contra. Puro Valverde, que pens que sera lo mejor despus de que Messi se hubiera apuntado el segundo gol tras una grotesca salida de Hummels.

De Jong, que corra por l y por sus compaeros, acab siendo insuficiente para un Barcelona que no se cort y ofreci la pelota al Dortmund. Como si con el 3-0 de Griezmann todo hubiera acabado. El francs, muy despierto en los desmarques, haba interpretado por fin la asistencia de un Messi que, a la contra, insisti hasta la extenuacin en que Griezmann se fuera contento.

El ejercicio de especulacin azulgrana, sin embargo, permiti un desenlace descorazonador. Ter Stegen tuvo que salvar un gol a Brandt. Encaj otro de Sancho y neg otro al delantero londinense. El baln se estrell en la madera.

Valverde se parece cada vez ms al capitn Ahab. Pero sigue navegando. El monstruo est de su parte.

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