/Margallo apunta a Santamaría en sus memorias: «Su empeño era aislar a los más cercanos a Rajoy»

Margallo apunta a Santamaría en sus memorias: «Su empeño era aislar a los más cercanos a Rajoy»

Domingo,
19
enero
2020

02:18

El eurodiputado y ex ministro de Exteriores repasa su trayectoria en su libro ‘Memorias heterodoxas de un poltico de extremo centro’, en el que no oculta las fricciones con la que fuera vicepresidenta

Jos

Jos Manuel Garca-Margallo en el Congreso con uno de sus libros.
BERNARDO DAZ

El eurodiputado y ex ministro de Asuntos Exteriores Jos Manuel Garca-Margallo lanzar el prximo 23 de enero su prximo libro, Memorias heterodoxas de un poltico de extremo centro (Ediciones Pennsula), un recorrido por su vida en el que hace repaso de su dilatada trayectoria poltica como testigo y protagonista de las cuestiones nacionales e internacionales ms importantes de los ltimos cuarenta aos.

No faltan en este repaso un buen nmero de ancdotas en tono crtico de su etapa como europarlamentario -primero de 1994 a 2011 y en la actualidad desde 2019- ni de su periodo como ministro de Asuntos Exteriores y Cooperacin durante los gobiernos de Mariano Rajoy (2011-2016), donde no oculta las discrepancias estrctamente polticas que mantuvo con la entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Senz de Santamara.

Al igual que en Diez negritos, la novela negra de Agatha Christie en la que ninguno de los invitados a la Isla del Negro se salva, el ex ministro relata la cada, uno por uno, de los hombres ms cercanos al entonces presidente Mariano Rajoy. No fue casual, segn relata en el libro, explicando que Miguel Arias Caete les confes que Soraya estaba convencida de que sera la sustituta de Rajoy. Y por eso no quera competencia. Ah empez el aislamiento, explicado dentro del captulo 18, La poltica interior del ministro de Exteriores, al que EL MUNDO ha tenido acceso y del que avanzamos un extracto a continuacin:

Los diez negritos: Senz de Santamara perpetra la cada del G-8

De mi poca ministerial, uno de los aspectos que peor recuerdo me dej es que mis proyectos y mi labor legislativa se estancasen en la comisin de secretarios y subsecretarios que presida la vicepresidenta, y que, si al fin superaban ese Rubicn, no tuviesen la suficiente dotacin econmica para llevarlos a cabo. No era el nico que tropezaba con la misma piedra.

En los albores de nuestra andadura gubernamental, nos reunimos en casa el grupo de los afectados, un grupo de amigos entre los que estaban Miguel Arias Caete (Agricultura), Ana Pastor (Fomento), Jorge Fernndez Daz (Interior), Jos Manuel Soria (Industria) y yo. Luego se fueron incorporando Jos Ignacio Wert (Cultura), Rafael Catal (Justicia) e Isabel Garca Tejerina (sustituta de Miguel Arias en Agricultura). La prensa comenz a hablar del G-5 que, con las ltimas incorporaciones, pas a ser conocido como el G-8. Como es lgico, la vicepresidenta nunca vio con simpata este grupo y a la inversa. En una de las primeras reuniones, Miguel Arias se descolg explicndonos que Soraya estaba convencida de que sera la sustituta de Rajoy. Por eso, estaba empeada en aislar paulatinamente a los que nos consideraba ms cercanos a l.

Alberto Ruiz-Gallardn: Campaa de agitacin meditica y retirada de la ley del aborto

El primero de los cados fue Alberto Ruiz-Gallardn, por entonces un valor tanto con proyeccin y prestigio como con hechuras de presidenciable. La operacin contra l comenz el mismo da inicial de la legislatura, cuando Soraya le dijo que se quera encargar personalmente -en operacin similar a lo que hizo en Defensa al quedarse ella con el control del CNI- del Servicio Jurdico del Estado. Como es lgico, Ruiz-Gallardn dijo que, en esas condiciones, l no era ministro. A rengln seguido, Soraya insisti en pactar con l el nombramiento del director general del Servicio Jurdico y del fiscal general. Gallardn le dijo que eso lo hablara con el Presidente.

Entonces Soraya le mont una campaa de agitacin meditica sobre la lentitud de la justicia y su necesidad de reformas de todo tipo. Gallardn no se arredr, se arremang y se dispuso a acometer esa modernizacin. Pero enseguida le dijeron que no habra nada de dinero para eso. Si quieres hacerlo, aplica tasas judiciales y elimina la defensa de oficio, le aconsejaron. A Ruiz-Gallardn no le qued ms remedio que optar por esa va, que sali fatal y entonces ellos le echaron toda la prensa encima. El Ministro fue perdiendo oxgeno hasta que se dio cuenta de que estaba muerto polticamente y decidi, como ltimo recurso desesperado, envolverse en la controvertida bandera del aborto, aduciendo que haba que cumplir el compromiso electoral. Enseguida, la polmica alcanz tal grado que Rajoy le hizo retirar el proyecto de ley y a l no le qued otra que dimitir. Un rival menos.

Miguel Arias Caete: se fue a Bruselas harto de ver tumbados sus proyectos

El siguiente en la lista era un amigo ntimo de Rajoy, Miguel Arias Caete, poltico de gran prestigio, quien un da me dijo que o se iba a Europa o a casa, pero que no estaba dispuesto a seguir en el Ministerio y llevarse ni un disgusto ms viendo como la comisin de subsecretarios le tumbaba proyecto tras proyecto o como Montoro le cerraba por completo el grifo. Arias se fue a Bruselas. Segundo rival anulado.

Jos Ignacio Wert: derrotado en la batalla de la ofensiva contra la LOMCE

Lo sigui Jos Ignacio Wert, que sufri en la batalla por la educacin ms heridas que los jinetes del regimiento Alcntara en la carga del ro Ign. La ofensiva contra la LOMCE por parte de la izquierda fue brutal, y lo peor fue que los medios ms afines lo dejaron solo. El Gobierno formado a finales de 2016 suprimi las evaluaciones nacionales, lo que supone que el sistema seguir siendo ciego -y, por tanto, no podr identificar a los alumnos rezagados- y tambin que el abaratamiento de los ttulos cortar en seco la incipiente mejora del rendimiento escolar observado entre 2011 y 2015. Pero lo peor es que dejar de haber un baremo homogneo a escala nacional.

Jos Manuel Soria, discrepancias en torno a las licencias de TV privadas

Jos Manuel Soria fue el cuarto objetivo. Siempre he credo que fueron sus discrepancias con la vicepresidenta en lo que se refiere a las licencias de las televisiones privadas, que Zapatero haba concedido a dedo sin el preceptivo concurso pblico, las que precipitaron su cada. Cuando el Supremo anul esas concesiones irregulares, hubo que abrir un concurso pblico. Soria y Soraya no compartan el mismo criterio sobre qu haba que hacer y cmo deba llevarse a cabo, con lo que las discrepancias fueron en aumento hasta que el primero sali del Gobierno. Otro menos.

Jorge Fernndez Daz: muy vinculado a Rajoy, an no entiende por qu sali

Luego le toc a Jorge Fernndez Daz, el ministro del Interior, un hombre vinculado a Mariano Rajoy desde sus primeros pasos polticos y que todava no acaba de entender por qu le pas lo que le pas. El hecho de que Jorge haya dado a la luz sus memorias muy recientemente me excusa de ulteriores comentarios.

El quinto fui yo.

As las cosas, todos los miembros del G-8 -salvo Pastor, Garca Tejerina y Catal– quedamos fuera del gabinete que form Rajoy despus de las elecciones de 2016. Como en la novela de Agatha Christie titulada Diez negritos, no hubo supervivientes. Para terminar con leyendas urbanas, me apresuro a decir que las discrepancias entre Soraya y yo fueron estrictamente polticas.

Soraya Senz de Santamara tiene una cabeza bien amueblada y una enorme capacidad de trabajo, pero no compartamos opiniones polticas. Entre otras fricciones, no coincidamos en la necesidad de acometer la reforma de las Administraciones pblicas -central, autonmica, local y Seguridad Social- o la reforma radical de nuestro sistema tributario. Pero las mayores discrepancias fueron la reforma constitucional y la cuestin catalana.

Catalua como discrepancia con el Gobierno

Margallo choc con el Ejecutivo por alertar de la Diada y aceptar debatir con Junqueras

No slo utiliza Garca-Margallo la cada del G-8 para lanzar dardos contra Senz de Santamara. En el mismo captulo, bajo el pigrafe ‘Catalua, mi gran discrepancia’, el ex ministro critica el deseo de la ex vicepresidenta por mantener el monopolio de la cuestin catalana, tras unas declaraciones en las que critic la accin del gobierno contra el separatismo tras la Diada de 2012. Dije que haba sido un xito de organizacin y de movilizacin y que la cuestin catalana volva a cobrar una importancia de primer orden. Aquellas declaraciones sentaron mal en el Gobierno. La vicepresidenta pens que me estaba metiendo en un terreno que no era el mo.

Despus, el 9 de noviembre de 2014, Margallo plante sus propuestas sobre Catalua en el Foro de Europa Press. Ped que se requiriese a la Generalitat de Catalua incautar y destruir las urnas y las papeletas que se estaban haciendo en una crcel de Lrida. Aad que, en el ms que probable supuesto de que la Generalitat no hiciese nada, el Gobierno aplicase el artculo 155, poniendo a los Mossos d’Esquadra a las rdenes del Ministerio del Interior durante el tiempo necesario para ello. Propugn actuar as y que, al mismo tiempo, se abriese un dilogo sobre la reforma de la Constitucin -no para darles satisfaccin- y que debatisemos pblicamente sobre el tema de lengua y cultura, sobre las infraestructuras y tambin sobre el sistema de financiacin con corresponsabilidad.

Pero el otro gran conflicto con el Gobierno a causa de Catalua fue a causa de un debate televisado con Oriol Junqueras que Margallo acept sin dudar.

Eso choc con el deseo de la vicepresidenta de mantener el monopolio de la cuestin catalana, y con que Rajoy siempre ha credo que hablar de Catalua era excitar el tema. Al poco, durante un viaje a Estados Unidos, me llam Rajoy y me pregunt: Es verdad que te has comprometido a debatir con Junqueras?. S, presidente -reconoc-, alguien tiene que dar la cara y explicar cules son nuestras razones. Alguien tiene que convencerles de que no van a ningn sitio…. Pero es que es muy peligroso, me advirti. Yo hago lo que t quieras. Pero no me gustara que los indepes crean que no tenemos argumentos o que no nos atrevemos a oponer las razones de Espaa a las suyas. Djame que lo piense, me dijo Rajoy. Al colgar, su jefe de gabinete, Jorge Moragas, me llam trasladndome que ahora a esas alturas era peor no ir y que, aunque no les gustaba nada, anularlo resultaba contraproducente. En el debate la cordialidad se impuso. Se produjo sin golpes bajos y toda apelacin personal fue elogiosa, recuerda Margallo, que no duda que volvera a debatir.

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