/La fortaleza de una residencia con cero contagios: «Si lo hacemos bien, les salvamos»

La fortaleza de una residencia con cero contagios: «Si lo hacemos bien, les salvamos»

Cada atardecer con la cuenta a cero es esperanzador. Cada amanecer, angustioso, por si en el habitual y minucioso pasello por las habitaciones el resonar de una tos inhabitual en Claudio (nombre ficticio), de 86 aos, hiciera saltar las alarmas. El protocolo es el protocolo. Casi como cuando arrancas el motor de tu coche y escuchas un desconocido ruido metlico, all en el fondo. Algo no funciona. Protocolo.

Somos su vida, les cuidamos, les queremos, les entretenemos, les adoramos pero tambin en un descuido podemos ser el motivo involuntario de su muerte, anota Loles Verds a esa especie de diario que va garabateando a ratos, al llegar a casa desde su puesto en la resi.

Si lo hacemos bien les salvamos. As de tierno y as de duro.

La resi, los centros para personas mayores, son uno de los atlas de la pandemia del Covid 19. 5.400 centros en Espaa, con casi 400.000 plazas, segn datos del Imserso. Habituales historias de muerte en soledad surgen de all. Relatos que buscan ir ms all del dato: no menos de 3.600 ancianos muertos en residencias hasta ayer. Casi siempre es as en las catstrofes. Emergen el drama y la desesperacin, mientras el relato de la alegra se ahoga antes de alcanzar la superficie.

Dejemos asomar el optimismo, porque si hacemos las cosas bien salvamos vida cada da. Loles Verds, directora tcnica y econmica de la residencia para personas mayores (Remarasa) de Rafelbunyol ,un pequeo pueblo a 20 kilmetros de Valencia, nos permite acceder a parte de las notas de esa especie de diario de resistencia que va construyendo. Aunque ella prefiere llamarlo reflexiones de alguien que confa en que se puede hacer bien.

En la resi de Rafelbunyol, relata, acogemos, atendemos y cuidamos a 90 ancianos. De ello se encargan 68 trabajadores. La mayora, unos y otros, son vecinos del municipio (9.000 habitantes), algo que aade todava ms presin al trabajo. Familiares, sanitarios e internos se conocen.

En Valencia, relata el diario de la resistencia, el despertar a la conciencia del drama se produjo con la suspensin de las Fallas. Qu decisin! Las Fallas eran para Valencia, para Espaa, lo que el Carnaval era para Venecia, para Italia; lo que Cannes para Francia o el Saln del Automovil para Ginebra, para Suiza.

Asomadas las fallas de Valencia, los departamentos de la residencia objetivan y preparan el acercamiento de las fiestas a nuestros mayores, anota. Mientras, trmites y trmites. Licitaciones, auditoras, cuentas anuales en el departamento econmico; relaciones con contrataciones sanitarias, ordenacin asistencial estresante, en el departamento sanitario; organizacin del centro y representacin activa, negociaciones, muchos frentes abiertos, vrtigos de un centro residencial.

Todo eso sigue en medio de la presin. Es lo normal en una residencia. Ahora todo ms difcil.

El personal de la residencia que cuida de 90 mayores.
El personal de la residencia que cuida de 90 mayores.REMARASA

Cada da nuestras vidas y emociones se entremezclan con la rutina de nuestros mayores; cercados por un final ms vivo que nunca, nos miran, nos tocan, nos muestran su sabidura y nos permiten cuidarlos y atenderlos como se merecen, detalla.

El entusiasmo que muestra la plantilla por su trabajo debe modularse ahora con una disciplina casi militar para el cumplimiento de los protocolos de prevencin. El secreto es la unin y el trabajo en equipo, agradece.

Cada da recordamos por qu nos gusta nuestro trabajo. Le hacemos un hueco para sonrerles y abrazarlos, y continuamos con nuestras tareas vertiginosas, felices; programamos un ndice profesional de vida, fcil de esquematizar y organizar, adecuado, estructurado; es la adaptacin de la atencin residencial a una asistencia integral de la persona mayor que cubra todos los aspectos de su vida, avisados del envejecimiento general de la poblacin.

Y despierta el 6 de marzo. En el diario de la resistencia aparece anotado como un giro inesperado donde, sin apenas entender qu es, cmo ha pasado, por qu est aqu, avistamos la responsabilidad de tener a la poblacin con mayor riesgo de mortalidad por Covid 19.

Ese da recibi el alta mdica el primer caso de contagio en la Comunidad Valenciana, conocido el 25 de febrero, en Burriana (Castelln). Segn el Gobierno, la estadstica espaola arranc el 31 e enero, con un caso importado de China en la isla de La Gomera.

Otra cuestin es cundo comenzaron a aplicarse formalmente los protocolos. En algunas residencias, como la de Rafelbunyol, se adelantaron. Nosotros, sus profesionales, entendemos que debemos proteger a ese porcentaje que tiene muy pocas probabilidades de vivir si se contagian. Y todo lo de antes, desaparece. Las reuniones, las licitaciones; se activan nuestras clulas de supervivencia, y nos convertimos en soldados de una guerra cuyo enemigo es invisible, silencioso y que viene implacable a eliminar a nuestros mayores, relata.

Suspender visitas

De repente lo sientes tan grande, tan encima, tan difcil, que todo lo que piensas lo traduces en una potencial amenaza a tus residentes, e intentas adelantarte lo mximo a su proteccin, entre la evitacin del alarmismo exagerado y la necesidad de prevencin, que nunca es poca. Pocos te entienden, todos te escuchan. Todos estamos consternados, confundidos, incrdulos. Todo se para.

Ese mismo da, casi una semana antes de que los gobiernos de Madrid o la Comunidad Valenciana enviaran por escrito la orden de suspender las visitas en los centros, este pequeo centro ya las restringi. Creamos un equipo de evaluacin de riesgo y adaptacin de respuesta: Se analizan los recursos, se estudian las variables y se destinan partidas econmicas. Se aplican protocolos cada hora, sistemas de comunicaciones rpidos y constantes; se suspenden actividades no esenciales….

Y llega el 12 de marzo. Ser verdad?, llega la decisin del aislamiento total de la residencia. Ante medida tan extrema, relata: Unos lo entienden, otros menos, todos con esperanza. Los trabajadores y trabajadoras slo trabajan, no cuestionan; aprenden al minuto, cambian su mundo laboral por proteger a nuestros mayores. Son un equipo. Y de los grandes.

Con la declaracin del estado de alarma, todo se acelera. Seguimos teniendo miedo.

Llega el 19 de marzo, fecha sealada. Celebramos San Jos con una clasificacin de residentes por niveles de vulnerabilidad, y separando a los trabajadores en dos grupos de trabajo que cubren 24 horas. Todas levantan la mano: estn dispuestas, sanas, valientes, para proteger a nuestros mayores. Se debe organizar todo. Son muchos por turno, mucho trabajo por delante, y muchas horas por hacer. Doce, catorce horas… resistiremos!

Los trabajadores responden. Animados, capaces, atentos, delicados, readaptativos, tienen la habilidad profesional de trabajar bajo presin, de trabajar en equipo para proteger a nuestros mayores. Siempre un mensaje de unidad, esperanza y valenta. Resistiremos. Momentos de tensin con cada prueba negativa; minutos para dejarse llevar con cada bote de chocolate, cada fandango que nos canten, cada feliz cumpleaos, resistiremos!

El 23 de marzo la alerta se dispara. El primer contagio de nuestro personal desata una desazn muda entre todos. Como parte del equipo que ha implantado las medidas de control epidemiolgico, la pregunta es obligada: Podra ser? Si lo estbamos haciendo bien! En qu nos hemos equivocado?.

La espera es casi interminable. Pero en 48 horas nuestro negativo se convierte en una explosin y ardor de ansia por seguir luchando y protegiendo, por estar en primera lnea. El protocolo se mantiene. A esta fecha, en este minuto, nuestro plan funciona. Lo estamos haciendo bien. Nuestros mayores estn bien. El muro de proteccin que hemos construido, todava, un 30 de marzo, sigue en pie.

las Familias

Fuera del recinto, las familias aguantan los nervios. Pacientes, resignados y esperanzados al ver nuestros comunicados, que animan a seguir adelante. Confan, agradecen, aportan, y siempre terminan: cuidaos mucho y si necesitis algo…. Los proveedores, relata, son inmejorables: adelantan nuestra tranquilidad, se adaptan a los pedidos imposibles, al nuevo protocolo en las entregas. Su mensaje: Te veo en primera lnea, pero tranquila, confa porque yo te dar todo lo que necesitas para ganar esta guerra. Su relato est lleno de agradecimientos: al alcalde, Fran Lpez;al Ayuntamiento, al centro de salud, al hospital Clnico…a la UME, a la Polica, la Guardia Civil…

ANTICIPARSE AL VIRUS

  • 6-M MEDIDAS ADELANTADAS
  • La residencia se adelant una semana al Gobierno regional y restringi las visitas familiares.
  • 12-M, CIERRE GENERAL
  • Los gobiernos de Madrid y la Comunidad Valenciana prohben ya el contacto exterior.
  • 23-M, NICO CONTAGIO
  • El positivo de un miembro del personal desat las alarmas. Pero el resto dio negativo.

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