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La batalla por la sucesión de Jeremy Corbyn

Elecciones en Reino Unido

Jueves,
12
diciembre
2019

18:26

El espectro de una segunda derrota en dos aos abre la pelea por el liderazgo laborista


Corbyn se recorta la barba durante una visita a Carmanrthen (Gales).
REUTERS

Viernes y 13. Un da despus de las elecciones generales, si Boris Johnson logra su ansiada mayora, quedar abierta la carrera para la sucesin de Jeremy Corbyn en el Partido Laborista. Si su remontada en el 2017 fue un baln de oxgeno, una segunda derrota en el plazo de dos aos puede ser su despedida. A sus 70 aos, al cabo de casi un lustro como lder de la oposicin, Corbyn puede pedir finalmente la jubilacin y culpar al Brexit.

O ms bien a su tibia posicin ante el Brexit, cuestionada por el 56% de los miembros de su partido, que sospechan que su lder es en realidad un brexitero secreto (y recuerdan cmo en 1975 ya vot contra la pertenencia al Mercado Comn). Durante la campaa del 2019, Corbyn ha rizado an ms el rizo anunciando su «neutralidad» en un hipottico segundo referndum que l mismo convocara si llega a primer ministro.

Su resistencia a convertir el laborismo en el partido de la permanencia provoc la dimisin de su nmero dos, el moderado Tom Watson, en el arranque de la campaa. Su portavoz para el Brexit Keir Starmer y su portavoz de Exteriores Emily Thornberry -tambin partidarios del remain y favoritos para la sucesin- han sido prcticamente invisibles en estas elecciones, como si olieran el pastel.

Corbyn se ha quedado solo ante el peligro, asistido ocasionalmente por su pupila Rebecca Long-Bailey, otra que suena en las quinielas tras ocupar su puesto en un reciente debate televisivo. El lder laborista ha estado arropado, eso s, por la maquinaria bien engrasada de Momentum, la corriente de activistas de la izquierda dura que le aup contra todo pronstico hasta el liderazgo laborista en el 2015 y le respald en los momentos ms duros, como el ‘golpe’ frustrado de sus propios parlamentarios al ao escaso de ser elegido.

El controvertido lder laborista super la zozobra y se desquit un ao ms tarde, cuando pis los tacones de Theresa May con su popular manifiesto de izquierdas y logr evitar la mayora absoluta de tenan los conservadores, complicando de paso el laberinto del Brexit que l mismo ayud a crear con su calculada ambigedad. Su tarda reaccin ante los brotes de antisemitismo en el partido, y el anatema lanzado por el rabino Ephraim Mirvis acusndole de permitir que el «veneno» se propague, han horadado su reputacin como lder.

La campaa sistemtica de acoso y derribo de los tabloides britnicos ha hecho el resto: Jeremy Corbyn es hoy por hoy ms impopular de lo que fue en su da su predecesor y tambin radical Michael Foot: el 61% de los britnicos tienen una visin negativa de l, frente a tan slo el 21% que tiene una visin positiva. Como contrapunto, el lder laborista ha triplicado el nmero de afiliados al partido (ms de medio milln) y sigue teniendo un tirn especial con los ‘millenials’, como qued demostrado en su legendaria aparicin en Glastonbury, coreado a los gritos de «Oh, Jeremy Corbyn».

Pero la ‘corbynmana’ ha remitido esta vez, pese a que su punto fuerte son precisamente las campaas. Hace dos aos logr recortar las distancias que parecan insalvables hasta poco ms de dos puntos sobre la lnea de meta. Esta vez est por ver si la remontada durar hasta el 12-D o si Boris Johnson lograr dejarle finalmente en evidencia en el momento de la verdad, y demostrar el tpico de que Corbyn es «inelegible» como primer ministro.

Sus seguidores le definen como un lder honesto, emptico y positivo. Sus detractores cuestionan su competencia, su carcter y su fuerza. Pese a la popularidad de alguna de sus propuestas (como la renacionalizacin de los ferrocarriles), la mayora de los britnicos le percibe como un lder radical y extremo, allanando tal vez el camino a un sucesor ms moderado.

Los aspirantes

Keir Starmer. El portavoz del Brexit, nacido en el sur de Londres hace 57 aos, fue elegido como el favorito a la sucesin por el 68% de los militantes en junio de este ao. Con un prestigio ganado como abogado, especializado en derechos humanos (lo que le vali una distincin como Sir), su salto a la poltica fue ms bien tardo, coincidiendo con la llegada al liderazgo de Corbyn en el 2015. Defensor de la permanencia, presion a su lder para incluir la convocatoria de un nuevo referndum de la UE en el programa electoral. Frustrado sin embargo por la decisin de Corbyn de dejar el Brexit en segundo plano, ha decidido mantener un perfil bajo durante la campaa.

Emily Thornberry. La secretaria ‘a la sombra’ de Exteriores de Corbyn, tan entusiasta en la campaa del 2017, ha decidido quedarse tambin a la expectativa. Thornberry se ha dejado ver an ms que Starmer en las manifestaciones a favor de un segundo referndum (con un visible collar de estrellas europeas en Brighton). De 59 aos, curtida en su da como empleada de la limpieza y camarera para pagarse los estudios, Thornberry tiene un vculo especial con los sindicatos y aspira a ser la primera mujer en liderar el Partido Laborista.

Rebecca Long-Bailey. A sus 40 aos, natural de Manchester, despunta como la favorita al ‘trono’ laborista por el propio Corbyn, que decidi delegar en ella en uno de los debates televisivos de la campaa. Su estilo ‘robtico’ no convenci en exceso, pero ha tenido un papel muy importante y visible durante toda la campaa. Es adems la candidata predilecta de los sindicatos (su padre fue estibador) y la ms prxima a Momentum, que pretende aupar tambin como aspirante a la socialista, ‘corbynista’ y jovencsima Laura Pidcock (32 aos ). La ‘rebelde’ Jess Philips y la moderada Angela Rayner, tambin favorable a la permanencia, completan la lista de posibles aspirantes a la sucesin del lder septuagenario.

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