/Evacuación silenciosa para los 17 españoles

Evacuación silenciosa para los 17 españoles

LUNES, 16.00 (9.00 EN ESPAA)

Hace un par de das, desde el Consulado de Espaa en Pekn, nos enviaron un email a los espaoles que nos encontramos atrapados desde el mircoles en Wuhan. La misiva invitaba a apuntarse en una lista y a facilitar todos los datos posibles para una posible evacuacin del epicentro del coronavirus.

Ahora he podido confirmar que somos 17 espaoles (15 residentes en Wuhan de los 22 que tena registrado el Consulado, ms dos periodistas que estamos cubriendo la crisis del virus) los que nos hemos apuntado a esa lista. Aunque hay otras siete personas ms con la nacionalidad espaola que han expresado su deseo de salir. Pero ellos tienen un problema. Son matrimonios mixtos. Es decir, a ojos de las autoridades del gigante asitico, sus parejas e hijos son ciudadanos chinos. Nunca les dejaran partir.

REPORTAJE GRFICO: LUCAS DE LA CAL

Maana, los norteamericanos que estn por aqu se largarn. Su gobierno ha sido el ms rpido y fletar un avin hasta Los ngeles que har escala en Alaska. Los japoneses y los de Corea del Sur tambin han dicho que van a repatriar a los suyos. Y si miramos al viejo continente, el gobierno francs est cerrando con las autoridades chinas el operativo de evacuacin de sus nacionales.

Esta ltima es la va que se haba abierto inicialmente para el Ministerio de Exteriores espaol, que estuvo en conversaciones con Pars para poder incluir a los 17 espaoles en su avin que saldra de la ciudad bloqueada hasta la provincia china de Shanxi, que no est cerrada ni en alerta mxima por el coronavirus.

Hay 500 ciudadanos franceses que residen en Wuhan debido a la alta actividad empresarial que tienen compaas del pas galo en esta zona. Pero el problema que ve el Gobierno espaol, es que el destino fuera otra ciudad de China. Porque a todos los que salgamos de aqu, previo exhaustivo anlisis clnico para descartar que estemos contagiados, habr que dejarnos alrededor de dos semanas en cuarentena.

Entonces la otra posibilidad que se abri desde Madrid fue la repatriacin de los 17 espaoles. Bueno, hay algn espaol ms que anda despistado por alguna de las 17 ciudades en cuarentena de la provincia de Hubei en la que estamos, pero que an no ha dado noticias. La idea de la repatriacin lo ha confirmado esta maana la ministra de Exteriores.

Adems, una fuente de Exteriores me habla de algunos espaoles que estaran en observacin en China. Habran sido detectados en varios aeropuertos con los sntomas catarrales que coinciden con los del coronavirus: fiebre, tos y problemas respiratorios. Todos ellos -an no he podido confirmar el nmero ni dnde se encuentran exactamente- han sido trasladados a centros mdicos para ser examinados y determinar si estn contagiados. Ninguno de haba estado en Wuhan…

LUNES 13.30 ( 6.30 EN ESPAA)

Hoy toca comer fruta. Dos manzanas y una pera. El precio ha subido: 20 yuanes (2,61 euros). Me encuentro ms tiendas abiertas que el resto de das. Incluso algn puesto callejero donde hacen sopas chinas. Hoy hay ms gente por las calles. Pero sobre todo, estn los de siempre: los desinfectadores de las aceras y algunos policas que patrullan en su motocarro con capucha. Tambin me cruzo con vecinos que han salido en busca de un supermercado abierto. Otros slo estn dando un paseo, andando o en bicicleta. Incluso hay uno que le ha dado por hacer running por una de las carreteras que cruza el centro de la ciudad. Sabe que puede ir tranquilo porque el trfico est restringido y apenas se va a encontrar algn taxi o ambulancia.

Cada vez es ms difcil hablar con la gente. La barrera del idioma siempre ha sido un muro complicado de escalar durante toda la semana. Por suerte, he podido contar con algn traductor o cruzarme en el momento ms oportuno con alguna persona que hablara ingls. Hoy, despus de unos cuantos intentos bajo la lluvia, me doy por vencido.

Escribo por Telegram a la chica que tiene de perfil un dibujo manga. Ya he hablado otras veces con ella. Lleva encerrada en su casa desde que la ciudad entr en cuarentena. «Estamos cada vez ms angustiados porque no sabemos realmente qu es lo que est ocurriendo fuera. Y los das cada vez se hacen ms largos aqu metidos», me cuenta. Otro chico que conoc hace unos das, Wei, que vive cerca del hotel donde me alojo, me dice que esta maana por fin ha salido de su casa, nicamente para acompaar a su madre a comprar arroz en una tienda que una vecina le ha dicho que haba abierto.

-Podemos vernos? Quiero entrevistar a varios vecinos de todas las edades para ver cmo estn viviendo esto y necesito traduccin. Y pago bien, por supuesto.

No, lo siento. Piensa que eres periodista. Has estado recorriendo los hospitales y mucho tiempo en la calle. Te has expuesto. Adems, la gente se ha quedado en casa y slo salen para cosas muy concretas. No entienden lo que est pasando muy bien. Si te acercas a preguntar, y adems ven que eres extranjero, sabrn que seguramente eres periodista y ya no es que no te quieran hablar aunque sepan ingls, es que van a huir de ti.

LUNES, 14.00 ( 7.00 EN ESPAA)

Estoy viendo vdeos de otras zonas que tambin estn en cuarentena fuera de Wuhan, pero en la misma provincia. Porque el foco lo estamos centrando siempre aqu, que es la zona cero del virus. Pero hay otros lugares cercanos que, sin duda alguna, tienen un sper reportaje si se pudiera ir hasta all.

En algunos pueblos los vecinos han montado cuadrillas rurales para vigilar las entradas. Van armados con cualquier cosa que se tercie: una escoba, palos… Pretenden no dejar entrar ni salir a nadie para que no se propague el virus. Sin duda, han tomado buena conciencia de ello.

Me gusta la portada de The Guardian con los mdicos militares desfilando por las calles de Wuhan. Ayer llegaron 450. Y ya han luchado contra otras enfermedades vricas como el bola y el SARS. La realidad es que su llegada ha sido un alivio para el colapsado sistema sanitario de esta ciudad. Los mdicos estaban desbordados y escasos de trajes protectores y mascarillas. Tambin les han llegado las provisiones de material.

Recibo un mensaje con una foto del primer ministro chino, Li Keqiang, en un hospital de Wuhan. Ha llegado hace un rato porque va a ser la persona del Partido Comunista que lleve personalmente la crisis del coronavirus. Sin duda, China cada vez est intensificando ms sus esfuerzos en contener lo que ya muchos califican como pandemia. Aunque la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) se resiste a llamarlo as. El director de este organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, est de camino a Pekn para reunirse con las autoridades y expertos, y determinar si finalmente declaran una emergencia internacional. Veremos que ocurre. Porque el presidente de China, Xi Jinping, tiene bastante claro como llamarlo: «Estamos seguros de que podemos ganar la batalla para combatir esta epidemia mediante la prevencin y el control».

Muchos vecinos de Wuhan ven un poco tarde la reaccin de sus lderes. Aunque toda la culpa se la est llevando el alcalde de esta ciudad de 11 millones de habitantes. Zhou Xianwang (57 aos), se ha convertido en la diana de las crticas por su gestin de esta situacin extrema.

Le acusan de haber respondido tarde y de haber minimizado la propagacin cuando se detect el primer caso de contagio el pasado 12 de diciembre. Las autoridades locales no informaron del brote hasta el 31 de diciembre. Adems, Xianwang permiti el 19 de enero que se celebrara una gran cena por el Ao Nuevo Lunar a la que asistieron 40.000 familias cuando ya haba 62 casos detectados. Desde Pekn tampoco le tienen ahora mucha estima. No tiene pinta de que vaya a perdurar en el cargo. Y, algunas veces en China, cuando algn lder comete un grave error de gestin, no se va precisamente al paro, sino a la crcel.

LUNES, 11.00 (5.00 EN ESPAA)

El Wuhan Central Hospital est bastante ms tranquilo que ayer. Incluso, en la misma sala abarrotada donde era una suerte si al intentar grabar un vdeo no me chocaba con nadie, hoy hay muchos asientos libres. Viendo esto, cualquiera dira que el tema se est controlando un poco. Pero no es as. Los datos dicen otra cosa: ya hay ms de 2.800 infectados y 80 muertos. Y esta rara neumona ya se ha extendido por una docena de pases: Estados Unidos, Canad, Francia, Australia, Corea del Sur, Japn, Tailandia, Malasia, Singapur, Nepal, Taiwan y Vietnam. Adems, el alcalde de Wuhan dijo ayer que se espera que en los prximos das el nmero de infectados aumente en un millar ms tan slo su ciudad.

Una seora muy maja, que me ve haciendo fotos, avisa a una de las doctoras del hospital. Y sta, a su vez, se lo dice al guardia de seguridad que, a su vez, se lo dice a otro guardia de seguridad que, a su vez, se lo dice a un polica que est por all… Bueno, que al final me echan. No sin antes tomarme la temperatura por si acaso: 36,7.

LUNES, 9.30 (3.30 EN ESPAA)

Las toallas y la chaqueta siguen colgadas en el mismo tendero de siempre. En toda la semana que llevo pasando a diario por la misma calle, nadie ha ido a recogerlas, pese a que ha llovido todos los das. Desde la nueva habitacin de hotel a la que me cambiaron ayer, tambin las veo. Pregunto a la nueva recepcionista qu es lo que pasa con eso, por qu nadie recoge las toallas, que me imagino que se alguien las tendera en su da despus de lavarlas para que se secaran. «Son de una mujer que seguramente se haya contagiado y est en el hospital», opina la recepcionista.

Al salir de nuevo, me encuentro a un caniche abrigado con suter azul. Su dueo est detrs. Es el primer perro que veo. Habr despertado del letargo del miedo la ciudad? El virus se habr controlado?

Pues no.

LUNES, 8.00 (1.00 EN ESPAA)

No hay nadie en la recepcin del hotel. Est todo oscuro. Bajaba a pagar una noche ms. Voy abonando el hospedaje da a da, por si en algn momento hay alguna posibilidad controlada de salir de aqu.

Tambin he bajado para ver si haba algo de desayuno. Nada de nada. Bueno, al menos no vuelvo a la habitacin con las manos vacas. He pillado de un cuarto que me he encontrado trasteando por la cocina varios rollos de papel higinico, tres botellas de agua, bolsas de basura -porque ahora no hay servicio de limpieza-, vasos de plstico y un puado de sobres de t negro.

Justo antes de subir, me encuentro a una chica que no haba visto antes por aqu. Pienso que, al fin, ya no estoy solo alojado en el hotel, que hay alguien ms. Y como encima hable ingls, incluso podemos ser amigos. Error. Es una nueva recepcionista. Ella no sabe muy bien cmo actuar al verme cargado con todas las cosas que haba robado. Se re. Pero no hace amagos en ayudarme a llevarlo a la habitacin. Aprovechando que est y le pido que me tome la temperatura con el termmetro digital que tienen: 36,7. Le imploro nuevas mascarillas.

LUNES, 1.30 (18.30 DEL DOMINGO EN ESPAA)

Hablando por Whatsapp con amigos espaoles, me dicen que los medios estamos exagerando un poco. Que slo han muerto 56 personas en un pas de 1.400 millones de habitantes. Que cualquier gripe gorda se lleva por delante en un pas en invierno a muchas ms personas. Algo de razn tienen. Pero lo que no ha pasado nunca es que haya 56 millones de personas en cuarentena. Sea exagerado o no, China ha actuado as para prevenir una pandemia global, independientemente de su grado de mortalidad.

LUNES, 00.00 (17.00 DEL DOMINGO EN ESPAA)

Estoy leyendo que una de las prioridades que tienen ahora las autoridades chinas para el contagio del coronavirus de Wuhan va a ser localizar a los residentes que se hayan marchado en los ltimos 15 das de la ciudad. Un poco tarde esta reaccin, pienso. Porque, concretamente, el alcalde de Wuhan ha dicho que de la ciudad se han ido estas ltimas semanas cinco millones de personas para celebrar las fiestas del Ao Nuevo fuera de la que hoy es una ciudad en cuarentena.

Hablo con mis compaeros de piso de Pekn, Jaime y lex, ambos cmaras de televisin: el primero trabaja para RTVE y EFE y el segundo para TV3, que estn hasta arriba de trabajo tambin estos das. En la capital china algunos han entrado un poco en pnico: se ha cerrado la Ciudad Prohibida, parte de la Gran Muralla, todos los eventos del Ao Nuevo Lunar, encerrado a los estudiantes en el campus universitario, suspendido la vuelta de las clases…

Mis compaeros de piso me dicen que al llegar a casa se han encontrado ahora una circular debajo de la puerta. Es del Gobierno chino. Dice que si se enteran de algn vecino que haya estado hace poco en Wuhan, que lo comuniquen inmediatamente. Aunque en China tampoco nunca ha hecho mucha falta mandar cartas para que las personas se delaten unas a otras si se saltan las normas o los cdigos de conductas establecidos.

DOMINGO, 16.00 ( 9.00 EN ESPAA)

El letrero indica a los conductores que las calles estn cerradas. Prohibido circular. Salvo que sea un transporte de emergencia. Una fila con vallas y bolardos de plstico apiados impiden la entrada al tnel que te saca del centro de la ciudad. Un polica con mascarilla y gorra, sentado dentro una cabina, me hace gestos con la mano para que me vaya y deje de hacer fotos.

En la acera de enfrente, una seora lleva un rato parada ensimismada mirando su mvil. De pronto, la mujer empieza a llorar. Un poco ms adelante, un camin est desinfectando la calle. Un operario sujeta una enorme manguera desde la parte trasera del vehculo y roca todo lo que encuentra por el camino. Una columna de humo nubla una visibilidad ya daada por la excesiva contaminacin.

La situacin hoy est bastante ms tensa en Wuhan. Hay mucha incertidumbre de lo que va a pasar, de lo que est pasando y de cunto tiempo vamos a seguir atrapados aqu. Corre el rumor por las redes sociales chinas de que hay gente que est intentando huir de esta ciudad bloqueada como sea y pagando lo que fuera necesario para escapar. Eso sera muy peligroso e irresponsable.

Las cifras de infeccin ya van por ms de 2.000 casos. Repaso el artculo de la revista mdica The Lancet en el que explica que el coronavirus puede ocultar sus sntomas y propagarse mucho ms rpido. . Minutos despus los portavoces de la Comisin Nacional de Salud dicen que, adems de que a muchos contagiados los sntomas no se les presenten, desde que uno se infecta puede pasar un periodo de incubacin de 10 das hasta que empiece la fiebre o la tos. Un tiempo en el que, an as, puede transmitir el virus a otras personas.

Haba das en los que me preguntaba si quizs en alguna de mis crnicas podra alarmar al lector ms de la cuenta. He contado la realidad que yo perciba y la que me contaban desde dentro del epicentro del virus, pero tambin podra estar equivocado, confuso, obnubilado por las circunstancias, por mi propio miedo. Es cierto que la sensacin de pnico vecinal que se poda pensar a miles de kilmetros, en las calles de Wuhan no se perciba ni vea. Tambin porque por verse, no se ve casi nada porque las calles estn vacas. Pero ese espacio de temor se ha refugiado en los hospitales.

Muchos aqu miran estos das a un fantasma del pasado, al SARS, aquel virus similar que tambin sali de China en 2003, se propag por 37 pases asiticos dejando 774 muertos y ms de 8.000 infectados. Pero las comparaciones siempre son odiosas y la mayora de expertos que se han pronunciado coinciden en que lo que tenemos aqu en Wuhan es menos grave. Esperemos que tengan razn.

Mientras cierro estas lneas veo un poco ms de gente por la calle que otros das. Pero tienen otra mirada. Y andan mucho ms rpido hacia donde sea que vayan. Aunque estas slo son impresiones mas.

DOMINGO, 14.00 (7.00 EN ESPAA)

En la puerta del Wuhan Central Hospital acaba de llegar una furgoneta repleta de provisiones: mascarillas, desinfectantes, gafas protectoras, trajes quirrgicos… Los centros mdicos haban hecho un llamamiento estos das implorando donaciones porque estaban bajo mnimos. Ya, por fin, han atendido sus splicas. A igual que en cuanto a la falta de personal, porque ya han llegado ms de 1.200 mdicos de refuerzo. Y an queda por finalizar la construccin de los dos nuevos hospitales…

Nada ms entrar en el centro, dos doctoras, enfundadas en sus trajes de proteccin, me toman la temperatura con su termmetro digital. Doy 36,2. Paseando por el hospital, el quinto que visito esta semana, me llama la atencin que por la parte de atrs de muchos de los trajes, los sanitarios tienen escritos una serie de letras en rotulador. Son sus nombres para poder identificarlos. Tambin, alguno, lleva mensajes ms especiales y motivadores escritos. Tipo: «Eres el mejor». Saco el mvil y empiezo a hacer fotos.

Hay grandes colas de gente que quiere hacerse los anlisis para ver si estn contagiados. En las salas hay decenas de nuevos infectados con sus vas y respiradores. Y, ms adentro, ms habitaciones con los pacientes ms veteranos postrados en camas. A muchos los mueven de un sitio a otro constantemente.

En una de las salidas que dan al recinto hospitalario, veo varias de bolsas de basura abiertas con restos de mascarillas usadas, papel y utensilios sanitarios. Eso no debera estar all.

DOMINGO, 12.00 (5.00 EN ESPAA)

De camino para visitar el hospital, hablo con mi compaero Jaime Santirso, de El Pas, un valiente y gran periodista que anda tambin por estos lares y que se est escribiendo unas crnicas impecables sobre el terreno. Ambos estamos algo mosqueados porque no sabemos cundo vamos a poder salir de aqu. Y la noticia de que se van los ciudadanos norteamericanos el martes, nos desconcierta. Compartimos las informaciones que tenemos al respecto. Y despus, aunque la situacin no est para eso, bromeamos un poco. Nos llevarn a otra provincia y nos metern en un hotel de lujo con barra libre para mantenernos en cuarentena? Pedro Snchez vendr con su Falcon y sus gafas a rescatarnos? Esto ltimo molara bastante.

El tema es que los chinos no se fan de que los extranjeros que estamos por aqu no estemos infectados, aunque sus termmetros digan que no tenemos fiebre. Y si nos llevan a una de sus ciudades que no estn bloqueadas fuera de esta provincia, previo muchas analticas, se van a tener que hacer cargo de nosotros y ya bastante trabajo tienen. El otro asunto sera que, como va a ocurrir con los norteamericanos, el Gobierno espaol mande un avin a por nosotros, nos lleve hasta Espaa y nos ponga all en cuarentena. No s eso cmo lo vera la gente, los alarmistas que dicen que sin nos traen de vuelta podemos contagiar a los espaoles. Y si aqu los chinos han puesto a 56 millones de personas en cuarentena, en nuestra madre patria somos menos.

Adems, por un lado al Gobierno se le puede echar mucha gente encima y sera otra polmica con la que lidiar. Recuerden el caso que tuvimos hace unos aos con el bola y el misionero contagiado al que llevaron a Madrid, que falleci, pero que antes infect a una enfermera. Aunque, por otro lado, Pedro Snchez and company tienen ahora el lo de balos y Venezuela, y algo as les vendra bien para distraer el foco.

Por ahora, en voz baja, slo s que desde la Unin Europea estn hablando con Pekn para ver cmo gestionan el caso de los europeos que estamos en las 17 ciudades de la provincia de Hubei que estn en cuarentena. Pero esto, por desgracia, va para largo. Lo siento, mam.

DOMINGO, 11.30 (4.30 EN ESPAA)

Al fin he encontrado una tienda abierta en la que venden comida. Por llamarlo de alguna forma. Me he tenido que dar un buen paseo y meterme por un callejn en el que he visto unas pocas personas que salan de all con bolsas. Eran de fruta. La verdad, eso no me atrevo a comprar. Pero por suerte hay otro comercio que tiene otras cosas: patatas, galletas y bebidas.

Hasta tiene una estantera nicamente de baijiu, el licor ms poderoso -y potente- de China. En todo el pas hay 400.000 destilera que lo hacen. Te quema el pecho. Pero te pone como una moto -en el sentido de la ebriedad- en un instante. Mis compaeros de piso de Pekn y yo lo conocemos bien. Es nuestro mejor amigo de fiesta.

Pero no, esta vez escojo una coca cola para beber. Y lleno una bolsa entera de patatas, galletas con pepitas de chocolate y ms guarreras que voy encontrando. Mi padre me dijo ayer que en esta situacin iba a perder muchos kilos. Comiendo esto todos los das, no lo creo.

DOMINGO, 10.00 (3.00 EN ESPAA)

Hablo con Oliver Cuadrado, entrenador de porteros (de ftbol) de Madrid que tambin est atrapado en Wuhan. l vive en una urbanizacin un poco alejada del centro de la ciudad. All tambin residen otros ocho espaoles. Todos son acadmicos y formadores de la cantera del equipo de ftbol de Wuhan, que en antes del virus estaba de pretemporada.

«Al principio estbamos muy tranquilos, pero ahora ya es preocupacin lo que tenemos», cuenta Oliver, que me manda unas fotos en las que salen l y sus compaeros espaoles celebrando ayer en su casa el Ao Nuevo chino. «Viendo el partido del Espanyol y del Bara. Menos mal que estamos todos aqu y las tardes las pasamos juntos, charlando y atendiendo a los medios que nos llaman. Al menos estamos ocupados porque si no esto se hara insoportable», relata.

DOMINGO, 9.00 ( 2.00 EN ESPAA)

Pido al recepcionista del hotel que me cambie de habitacin. Llevo todos los das en una cueva oscura metida y con tanto trabajo ni siquiera me haba dado cuenta. Obviamente, no hay ningn problema. Todas las habitaciones estn libres. Hoy sigo estando yo solo en el hotel. Pido una habitacin con vistas a la calle.

Al ir al comedor no encuentro nada slido para desayunar, pero si hay caf. Mientras me siento a tomarlo, repaso lo que se est hablando sobre la crisis del virus en Weibo, la red social similar al Twitter que usan en China. Hay muchos homenajes a Liang Wudong, el mdico de 61 aos que ha fallecido por el virus despus de contagiarse al tratar a los pacientes. «Un hroe», lo definen. Tambin leo que el Centro Chino para el Control y la Prevencin de Enfermedades comenzar hoy a desarrollar las vacunas.

Respondo a algunos amigos y familiares que me han escrito estos das preocupados: «Estoy bien, esto no es para tanto, est todo controlado, todos los periodistas somos muy exagerados…». Hay que quitar hierro al asunto.

Antes de salir a la calle, el recepcionista me toma la temperatura: 36,4.

DOMINGO, 1.30 (19.30 DEL SBADO EN ESPAA)

Estoy leyendo que Estados Unidos y Francia estn ultimando la evacuacin de los ciudadanos de ambos pases y de sus familiares de Wuhan. A los norteamericanos se largarn el martes. Un vuelo hasta San Francisco sacar a los diplomticos. Tambin a un nmero «limitado» de ciudadanos.

Eso ha dicho el Departamento de Estado de aquel pas. Siempre son los ms rpidos. Y eso que Trump y los chinos no se llevan precisamente bien. Bueno, rectifico, ahora que han firmado el acuerdo de la primera fase para, poco a poco, poner fin a una guerra comercial en la que todo el mundo ha salido perdiendo, Pekn y Washington ya son un poco colegas y se lanzan palabras bonitas. Una suerte para los estadounidenses poder salir.

Me consta que desde el Ministerio de Exteriores de Espaa han estudiado tambin la posibilidad de sacarnos. No sin antes pasar un exhaustivo examen mdico y despus, en caso de que pudiramos salir finalmente, estaramos un tiempo en cuarentena.

Los pocos periodistas y fotgrafos extranjeros que estamos atrapados en esta ciudad tenemos la oportunidad de contar de primera mano lo que est pasando en el epicentro de un virus que asusta al mundo entero. Pero lo cierto es que, tras las ltimas noticias, ahora yo creo que todos, o al menos casi todos, queremos salir.

SBADO, 21.30 (16.30 EN ESPAA)

En mi bsqueda de algo sustancioso y salado que llevarme a al boca, despus de presenciar una disputa entre dos hombres por una tarta en un supermercado desabastecido, encuentro una pequea tienda escondida al fondo de un callejn, a pocos metros de la iglesia de Hankou. Si, un templo cristiano en medio de un virus letal. Y encima tocan las campanas varias veces al da. Algo de ruido hogareo no viene mal para romper de vez en cuando la monotona del silencio en Wuhan.

Aunque, de pronto, me acuerdo de un comentario en Twitter que haba puesto mi compaera Laura Garfano: «Durante las epidemias de viruela se avivaban los contagios por acudir a misas. El clero las convocaba, extraordinarias, para rezar por que parase la propagacin«.

En la tienda nicamente hay dos opciones para alimentarse para una persona que est viviendo estos das en una habitacin de hotel: una caja de galletas Oreo o bolsas de patatas chinas, bien precintadas y sin ningn dibujo que especifique lo que es exactamente. Ante la duda, escojo lo primero. La dependienta est mirando el televisor. En uno de los canales de la cadena pblica, la CGTN, estn poniendo imgenes de los hospitales de Wuhan y de la gente haciendo cola para que les hagan anlisis y les digan si estn contagiados.

Fuera est lloviendo con fuerza. Ni siquiera el clima ha dado un respiro en toda la semana a esta triste ciudad.

Sbado, 16.00 (9.00 en Espaa)

Ao Nuevo chino. El ao de la rata. El ao de la prosperidad, apunta el horscopo. Aunque haya empezado con mal pie, bueno, con mal virus. Wuhan est constipado. Lo sabe bien la chica del distrito de Xinzhou. Un amigo en comn nos ha puesto en contacto. Ella lleva ya tres das encerrada en casa. No quiere dar su nombre, pero s su Telegram. En su perfil tiene una foto de un dibujo manga.

Mi nefasto chino ella lo suple con su perfecto ingls. Quiere contar cmo su familia est viviendo estos das en una ciudad en cuarentena. Y en fiestas. «Otros aos, en el primer da de Ao Nuevo, siempre hacamos fuegos y los nios estaban en la calle jugando con sus amigos. Hoy tendramos que estar recibiendo visitas de amigos, visitando las casas de nuestros familiares y comiendo en casa de los ancianos. Pero hoy nadie llama a nuestra puerta para darnos su bendicin. Tampoco nos atrevemos a salir nosotros«, explica la chica.

«Afortunadamente en nuestro edificio no conocemos ningn caso de contagio. Pero en el de al lado, toda la comunidad est infectada. Por eso de aqu no nos vamos a mover. Tenemos dos neveras llenas con comida para aguantar estos das».

-Hay miedo?

-Un poco. O, al menos, un sentimiento de prudencia. Nos quedamos todo el da en casa y seguimos las noticias. Pero no sabemos cul es la verdad y cul no. Pocos conocen lo que pasar realmente all fuera. El gobierno dice que que la situacin est bien, que est controlada. Pero vemos los vdeos de Twitter y WeChat vemos que hay muchsima gente infectada por todos lados. No sabemos hasta cuando durar esta situacin.

Es hora de volver un rato al hotel. De camino, nicamente encuentro una tienda abierta en la que slo les queda una especie de maz empanado y refrescos. Entra ms o menos en la normalidad que este da festivo est casi todo cerrado. Aunque este sbado parece de todo menos precisamente eso: una fiesta.

Sbado, 14.30 ( 6.30 en Espaa)

La niebla -que en realidad es contaminacin- baa el paseo por la orilla arenosa del ro Yangtze, que divide Wuhan en dos partes. Miro el mvil para actualizarme con los nuevos datos: 1.330 casos diagnosticados con el coronavirus en toda China, 41 muertos y 38 curados. Adems, leo que se han descubierto nuevos contagios en Francia, Australia, Malasia y otro ms en Estados Unidos.

Tambin leo que entre las nuevas vctimas mortales se encuentra uno de los mdicos que ha estado atendiendo a los pacientes. Y veo un vdeo de un grupo de sanitarios vestidos con los trajes anti infecciones felicitando el Ao Nuevo y las primeras imgenes microscpicas electrnicas que han salido del coronavirus.

Me hago unas fotos y algn vdeo con el agua y los grandes edificios de fondo. No se escucha nada ms que el sonido de las olas golpear la orilla. A pocos metros de all, hay un museo al aire libre con estatuas chinas que recrean varios momentos de la historia. He hecho nuevos amigos. Y, por supuesto, me hago selfies con ellos.

Antes de partir a mi prxima cita vuelvo a consultar el noticiero y me fijo en la portada de uno de los principales peridico de Wuhan. En su titular destaca en grande una frase que dijo ayer el presidente de China, Xi Jinping, durante su discurso por el Ao Nuevo Lunar: «Es un gran momento histrico para la civilizacin china». Debajo del titular haba una foto enorme de siete mdicos, con sus trajes de proteccin, observando a una paciente con tubos por todos lados que fue contagiada por el coronavirus.

Sbado, 11.00 (4.00 en Espaa)

En la entrada del Hankou Hospital hay tres hombres que se han retirado la mascarilla para fumarse un cigarrillo. Es el cuarto hospital de Wuhan que visito esta semana. Y, como los otros, en este tambin hay caos y colapso. Hace das que los mdicos estn agotados. Lo han denunciado en las redes sociales mediante vdeos. Algo que no es habitual en China. El tema de saltarse la censura impuesta por el rgimen, me refiero. Aunque, lo cierto, es que muchos de esos vdeos ya se borraron en la popular red social del pas: Weibo. Pero antes, dieron el salto a Twitter. Hablo de imgenes en las que salen pacientes desplomndose en el suelo, perdiendo la paciencia en los hospitales e, incluso, de fallecidos en los pasillos tapados con sbanas.

A la entrada del Hankou Hospital me hacen un control de temperatura con un termmetro digital. Doy 36. Todo en orden. Lo primero que se ve es una larga cola de gente esperando. Muchos estn nerviosos. Hay gritos y algn empujn. Un poco ms adentro, en una de las salas, hay decenas de pacientes sentados con los sueros y las vas intravenosas puestas.

Otra vez fuera, en la puerta, hablamos con un hombre que esta apoyado en una esquina. Dice que se llama Zheng y que ha acudido esta maana para ver si estaba infectado porque se ha levantado con mucha tos. Aunque no tiene fiebre. Tambin cuenta que tiene a dos familiares (una prima y un to) ingresados en el centro desde hace una semana. Al lado de Zheng, otro hombre protesta porque le han dicho que tiene que hacer cola para ser atendido y asegura que a la mayora de gente que aguarda en la fila no le pasa nada y que a l le deberan de colar.

Sigo recopilando testimonios dentro del cetro. Esta vez, el bueno de Zheng, que habla ms o menos ingls, se ha ofrecido a ayudarme con la traduccin. Toca ir a por los pacientes. Pero eso ir en otra crnica ms adelante.

Sbado, 9.30 (2.30 en Espaa)

Hoy he salido del hotel con el estmago lleno. Sigo siendo la nica persona alojada que hay. Uno se siente un poco como en El Resplandor si contamos que el hotel tiene ms de 500 habitaciones, mucha luz, amplios pasillos…

Bueno, a lo que iba es que esta maana una de las cocineras me ha hecho un plato de tallarines muy ricos para desayunar. Y el recepcionista me ha dado cinco mascarillas ms, adems de tomarme la temperatura y comprobar que no tena fiebre. «Hoy es un da triste», me dice el chico.

Las calles estn prcticamente vacas. Los comercios, salvo algn local espordicamente funcionando, estn cerrados. Aunque tampoco es raro en esta fecha festiva. Hay empleados de la limpieza que estn desinfectando las aceras. Y algunos pocos transentes dando un paseo con calma. Algunos, incluso, van vestidos con algo similar a un pijama. Salvo por los controles espontneos de temperatura en medio de las calles, no se atisba ningn pnico. Ese espacio de histeria colectiva que uno puede creer desde la distancia que hay en Wuhan, nicamente se reserva para una zona muy concreta: dentro de los hospitales.

Al mirar un Didi (la aplicacin china similar al Uber) no me sale ninguno. Ni siquiera para pedir un taxi. Al intentarlo aparece continuamente un mensaje que dice que para «prevenir la propagacin de la enfermedad, Didi ha suspendido todos sus servicios en la ciudad». Despus aade que recuerde ponerme la mascarilla y que si siento algn sntoma de fiebre que acuda al hospital. Muy bien. Para ir con prisas porque apenas pasan taxis por la calle. Y los que hay estn ocupados o no paran. Concretamente, pasan 50 minutos y una buena caminata hasta que un buen samaritano que conduce un taxi accede a llevarme a mi siguiente destino.

Sbado, 00.30 ( 17.30 del viernes en Espaa)

Fuera, sigue lloviendo. Repaso el mensaje que me haba llegado de Ariel Yuan en plena oscuridad. La de mi habitacin de hotel donde se haba ido la luz. La de la noche de Wuhan. La de los farolillos sin encender de la calle Hezuo Road. La de un Ao Nuevo chino ms apagado de lo normal. Al menos, de puertas para fuera. Porque, dentro de la anormalidad que vive estos das el epicentro del coronavirus an sin un nombre fcil de digerir (tcnicamente lo han llamado 2019-nCoV), Ariel ha hecho algo normal: cenar en familia para celebrar la festividad.

«Cmo lo ests celebrando t?», me preguntaba por WeChat -aplicacin china similar al WhatsApp- despus de mandar la imagen de dos bandejas de Dim sum caseros que ha preparado su madre. Despus enva otra captura de una mesa alargada con 15 platos tpicos: pato, langostinos, pollo con esprragos, vsceras, ensalada de remolacha, estofado, merluza…

«Yo aqu… escribiendo. Feliz Ao Nuevo!», le respond. Ariel vive en Shanghai, pero volvi a Wuhan antes de que esta ciudad se convirtiera en una urbe totalmente bloqueada. Despus de hablar con ella, consulto las ltimas actualizaciones de noticias para actualizar mi artculo: ya hay una decena de ciudades atrapadas en la provincia de Hubei. En total son 41 millones de personas atrapadas.

Es como si en Europa pusieran a la vez en cuarentena a Blgica, Holanda, Dinamarca, Estonia, Letonia, Lituania y Eslovenia. Todos los transportes estn cerrados. Nadie puede entrar ni salir. Ni por tierra, mar o aire. Concretamente, durante toda esta ltima jornada, en las salidas de la ciudad alguno lo ha intentado por coche. Pero, salvo que se tenga el permiso certificado de algn funcionario de salud, la polica para a los conductores, los toma la temperatura con un termmetro digital y les hace dar media vuelta.

Tambin leo que en los medios chinos que las autoridades de Wuhan han empezado a construir en la periferia un hospital con 1.000 camas nicamente para infectados. Y que estar terminado el 3 de febrero. Si, tan slo en 10 das. Les parecer asombroso, pero cuando hubo la crisis del SARS en 2003 – el virus que comparte parentesco con el de Wuhan y que sali de de la provincia de Guangdong y se propag por 37 pases asiticos dejando 774 muertos y ms de 8.000 infectados- en Pekn se construy un hospital, el de Xiaotangshan, en siete das.

Dicen que este nuevo centro ocupar una superficie de 25.000 metros cuadrados y ya hay 400 mdicos de Shanghai y de Guadong que se van a desplazar a Wuhan para ocupar las plazas. El propsito, a parte de tratar a los infectados, es buscar la fuente originaria del virus, es decir, al animal salvaje que se venda en el mercado donde brot.

Por ltimo repaso los datos de cmo la economa y el turismo de China se est tambaleando un poco estos das por el virus. Y en la capital, en Pekn, hasta se ha cerrado la Ciudad Prohibida. Vaya Ao Nuevo ms triste que se les viene encima a los pobres.

Viernes, 02.00 (19.00 del jueves en Espaa)

Acabo de enviar al peridico las ltimas fotos. No quiero volver a mirar el email ni el WhatsApp porque est lleno de mensajes de compaeros de televisiones y radios (tanto nacionales como latinoamericanas) que piden una colaboracin desde el epicentro del virus. Especialmente, para las teles, un vdeo grabado explicando lo que pasa sobre el terrero. Y, a ser posible, que se vea el mercado de pescados y animales salvajes donde sali el brote.

Lo que si que hago antes de acostarme es repasar las ltimas actualizaciones de los datos e informaciones sobre el coronavirus de Wuhan: ms infectados y muertos, ya ha llegado tambin hasta Vietnam y Singapur… Y contesto a mi madre, que me dice que a ver si la llamo maana, que va a estar con mi abuela y que estn muy preocupadas.

Ya en la cama, miro por ltima vez el mvil. Y me entra una curiosidad: funcionar el Tinder chino en una ciudad en cuarentena? Enciendo el TanTan, que as es como se llama aqu, y empiezo a echar un vistazo. Hay chicas bastante monas a poca distancia. Pero, de pronto, me llega un superlike de Simon. Un chaval cuya primera foto que me aparece es un selfie delante del espejo sin camiseta, enseando abdominales. Buenas noches.

Viernes, 08.30 (01.00 en Espaa)

Wuhan ha amanecido como se acost: mojada y en cuarentena. La lluvia no cesa. En el hotel sigo estando yo solo. Ni un cliente ms alojado. El da anterior ni siquiera haba desayuno. Menos mal que tengo unas pocas de provisiones que me sobraron de ayer: una bolsa de almendras y bolas rellenas de pasas y una cosa rara ms pegajosa y sper dulce que no s que es.

En cambio, nada ms bajar a la recepcin con la intencin de salir y coger un taxi que me lleve hasta un hospital, me encuentro que una seora sale de la cocina y me dice que hoy s que hay desayuno. Y encima gratis. Me saca un plato de tallarines duros con cebolla y baozi -pan relleno al vapor- de carne. El baozi est muy rico. Ah, y tambin funciona la mquina de caf. Que buena forma de empezar el da.

Viernes, 10.00 (3 en Espaa)

Despus de un buen rato esperando a que la aplicacin de Didi (similar al uber en Espaa) me respondiera, al final aparece un taxi que me lleva a ver cmo est la situacin en uno de los 12 hospitales de la ciudad donde estn ingresados los pacientes contagiados. En este caso, quiero visitar uno de los ms grandes, el Tongji Hospital.

Al llegar, me equivoco de puerta y aparezco en el rea de pediatra. Hay muchos nios con mascarillas en los pasillos. Algunos portan vas intravenosas. Y otros tantos estn con sus padres haciendo cola para que un mdico les haga una revisin y certifique si tienen el virus.

Nada ms entrar al centro mdico uno se choca con una escena protagonizada por gente con mascarilla que deambula de un lado para otro, personas tumbadas en los asientos, otros con las vas puestas y los sanitarios que van engalanados con su traje anti infecciones. En la puerta hay un polica, con un brazalete con los smbolos del Partido Comunista, que pide que no haga ninguna foto. Ante la duda, insiste en que le ensee las ltimas imgenes que he hecho con mi mvil. Aunque lo bueno de no poder entenderte en ningn idioma con la persona que te est echando la bronca es que puedes hacerte el tonto, darte media vuelta e irte.

Viernes, 12.30 (5.30 en Espaa)

No hay prcticamente nadie por las calles del centro de Wuhan. Apenas se ve a unos pocos trabajadores de la limpieza y algn operario. Hay mucho miedo al contagio en las horas previas al Ao Nuevo. Por ello la gente prefiere quedarse en sus casas. Llevan as tres das. Y ayer, tras el cierre completo de la ciudad, todo se vaci an ms.

Menos mal que est el bueno de Chou pasendose con su moto y parando a cada viandante que ve para tomar la temperatura con su termmetro digital. Yo doy 36. Chou se re y hace una seal de aprobacin con el dedo, se sube a su moto y sigue con su ruta.

Paseando por Jianhan Road, dentro del distrito comercial de Wuhan, uno se topa con infinidad de tiendas y comercios de todo tipo a ambos lados de la calle. Pero todos estn cerrados. Los supermercados, algo ms alejados, tambin. Slo encuentro una tienda de fruta abierta llena de globos hasta que… Bingo. Un sito donde te venden una especie de sndwiches de atn, jamn york y maz envueltos en una capa de queso caramelizado. Haca da y medio que no vea algo ms o menos sustancioso para comer. Y haba que aprovechar la oportunidad: he comprado los suficientes sndwiches como para meterme al cuerpo las caloras que necesito al menos un par de das para aguantar la cuarentena.

De vuelta al hotel para comerme el manjar en la habitacin, me encuentro con la nica tienda -por llamarlo de alguna forma- abierta que tiene algo no comestible. Es una carpa en medio de la calle que vende peluches de Hello Kitty. Cerca, hay varias estatuas de Mickey Mouse junto a un Pato Donald en patinete, al lado est Bugs Bunny tirado en un silln fumndose un puro… Y una pareja de gigantes de metal besndose.

Viernes, 14.00 (7.00 en Espaa)

Justo antes de mandar esta crnica, alguien llama a la puerta de la habitacin 532 del cntrico hotel de Wuhan. Es el gerente. Hombre alto, corpulento y con una gran mascarilla quirrgica azul que le cubre el rostro. Parlotea algo de ingls. Lo justo para explicar que viene a dos cosas: la primera, a tomarme la temperatura. Del bolsillo de la cazadora saca un termmetro digital blanco, me enfoca a la frente y… luz verde, justo 36. Todo en orden, no hay que ir corriendo al hospital para que me digan si estoy o no infectado por el coronavirus despus de pasar cuatro das en el epicentro de esta rara neumona.

Lo otro que quiere el gerente es entregarme una carta. «Happy New Year!», es lo primero que se ve debajo de mi nombre junto a un parntesis que duda de si soy «Sir o Madam». No hay que olvidar que esta noche es la gran cena por el Ao Nuevo Lunar. Una fiesta que este ao se entona muy triste por el tema del virus. «Lo siento», vuelve a decir el gerente antes de que empiece a leer la misiva. En un papel rosa pone que los empleados del hotel no pueden venir a trabajar porque, debido al nuevo coronavirus, la ciudad ha suspendido todos los transportes…

«Debajo del todo est mi nmero de telfono. Si por la noche te encuentras mal, tienes tos o te duele algo, me llamas corriendo», interrumpe el amable gerente. «Happy New Year!», suelta de nuevo al despedirse. Hago el amago inconsciente de darle la mano como agradecimiento por su atencin. l me mira, se re, niega con la cabeza y se larga.

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más