/España se enfrenta a una legislatura sin mimbres para pactos y reformas

España se enfrenta a una legislatura sin mimbres para pactos y reformas

Arranca la XIV Legislatura con la constitucin de unas Cortes Generales que ya se anticipan levantiscas. Para algunos, ingobernables; para muchos, previsiblemente breves; y para casi todos, caticas. Un total de 350 escaos en el Congreso, repartidos entre 16 fuerzas polticas que se distribuirn en nueve grupos parlamentarios, uno de los cuales, el Mixto, estar superpoblado dando cobijo a ocho partidos o coaliciones secesionistas, nacionalistas o regionalistas que no han alcanzado los estndares para constituirse como grupo en solitario.

La fragmentacin de la Cmara, la mayor de la democracia, vaticina una legislatura de futuro incierto, y no slo por el nmero de actores, sino ante todo por los intereses cruzados y particulares que esgrime cada uno de ellos.

A la fuerza mayoritaria, el PSOE (120 escaos), que aspira a formar Gobierno, le interesa un Congreso ntido en el que los grupos se alineen de acuerdo con la tradicional divisin izquierda-derecha. Si as fuera estaran en disposicin de sumar apoyos suficientes para la mayora de iniciativas contando con Unidas Podemos (35 diputados), Ms Pas (3), ERC (13), Bildu (5) y BNG (1) como mnimo. Sin embargo, en esta ocasin, la dualidad izquierda-derecha quedar muy superada. Los bloques que se perfilan en la Cmara son mltiples y cambiantes y eso pronostica una gran inestabilidad.

Los socialistas se han esforzado tras las elecciones por intentar encauzar los debates en el plano del tradicional enfrentamiento ideolgico. Pedro Snchez ha emprendido la bsqueda de apoyos a la investidura partiendo de una masa crtica conformada con Unidas Podemos y enarbolando la bandera del Gobierno «progresista».

El bando de «las derechas»

Es una manera de polarizar el debate y la negociacin, situando en el bando de «las derechas» a quienes no acepten secundarle, sin matices. La estrategia ha sido ntida en su negociacin -an incipiente- con ERC, en la que los socialistas desde el primer encuentro han intentado hacer hincapi en la comunin de planteamientos respecto a los derechos sociales y laborales «cercenados por los gobiernos del PP«, dejando en un segundo plano las demandas clave de la formacin republicana independentista: derecho de autodeterminacin y amnista para los lderes del procs, condenados por sedicin y malversacin.

Pese a ello, la disparidad de intereses que anidar en el nuevo Congreso no permitir conformar bandos tan simples. Las fuerzas polticas se situarn en el debate parlamentario de acuerdo con un esquema de ejes cambiantes, cruzados y superpuestos: izquierda-derecha, constitucionalistas-independentistas, nacionalistas-estatalistas… y, a modo de verso suelto, los antisistema con vocacin declarada de torpedear en todas direcciones. Con tantas incgnitas, las posibilidades de reeditar el mtodo de la geometra variable -basado en la predicibilidad de los actores- que puso en prctica Jos Luis Rodrguez Zapatero para gobernar en minora se antoja ahora muy insuficiente.

La incertidumbre es una sensacin instalada en todas las fuerzas parlamentarias, principalmente entre los diputados y senadores veteranos. Ana Oramas (Coalicin Canaria), una de las diputadas ms experimentadas, se declara «sorprendida y preocupada» por cmo se estn desarrollando los acontecimientos, por cmo se pretende negociar sin documentos, sin precisiones, sin objetivos claros y con la vista puesta slo en el corto plazo: «En una investidura y no en una legislatura».

Unas formas, asegura, hasta ahora desconocidas y desconcertantes que le hacen dudar del futuro. «La estabilidad del pas», avisa, «no puede estar en manos precisamente de las fuerzas a las que el pas no les interesa, no les importa». De hecho, son pocos los que creen que el nuevo Parlamento pueda llegar a alumbrar grandes acuerdos y muchos los que anticipan la imposibilidad de que se consigan pactos de Estado o promover las reformas importantes que necesita Espaa. Y citan: el sistema de pensiones, el modelo de financiacin autonmica, la revisin del mercado laboral, la fiscalidad y, por supuesto, los Presupuestos Generales del Estado.

El precio del voto

«Aprobar unos Presupuestos», advierte un ex ministro socialista, «es mucho ms difcil que aprobar una investidura. Un sinfn de demandas de varios actores que deben encajarse en un marco estricto de ingresos y gastos a cambio de apoyos y decenas de votaciones que deben ser superadas todas; si una se pierde el edificio se derrumba».

En un Congreso en el que proliferan los nacionalismos, los regionalismos e incluso los localismos, el precio de cada voto en un debate presupuestario puede alcanzar cotas estratosfricas.

La imposibilidad de sacar adelante unos Presupuestos ya fue causa del adelanto electoral la pasada primavera. Espaa se mantiene con las ltimas cuentas diseadas por Cristbal Montoro, que han sido objeto ya de dos prrrogas. Si el futuro Gobierno fuera incapaz de aprobar unos nuevos Presupuestos, la legislatura quedara inmediatamente sentenciada. En todas las fuerzas polticas hay voces que alertan ya de que esta hiptesis es ms que plausible.

El vicepresidente madrileo, Ignacio Aguado (Ciudadanos), observa desde fuera los movimientos para emprender la legislatura y coincide con este temor. «La fragmentacin del Congreso, la polarizacin, permite suponer que no va a haber reformas en Espaa. Las grandes reformas que se necesitan seguirn pendientes», afirmaba esta misma semana.

Las fuerzas de los extremos

En la formacin naranja sealan adems una mayor «radicalizacin» del Congreso con un «centro diluido», precisamente el que ellos ocupaban y que se ha desmoronado tras el 10-N. La tensin que inoculan las fuerzas de los extremos ser una variable ms distorsionadora del consenso: Vox, amenazando la posicin del PP, y Unidas Podemos presionando desde dentro del Gobierno al PSOE mientras el secesionismo eleva su apuesta.

Rafael Hernando, ex portavoz parlamentario del PP en el Congreso y ahora senador, vaticina una etapa en la que las alianzas sern «muy complicadas» y apunta que la que ahora intenta configurarse para sacar adelante la investidura y la formacin de Gobierno «tendr muy serias dificultades».

Hernando pronostica que veremos a ERC «reo permanente de lo que haga el PdeCAT [por Puigdemont]» y, finalmente, a ambas fuerzas independentistas «acusndose a garrotazos de traicin». Hernando no ve al actual Grupo Socialista pilotando pactos de Estado.

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