/El SOS de Andrés y María, incapaces de atender a su hijo, con autismo severo, agresivo y con cien kilos

El SOS de Andrés y María, incapaces de atender a su hijo, con autismo severo, agresivo y con cien kilos

Jueves,
20
febrero
2020

20:30

Andrs tiene 12 aos pero su conducta pone en peligro tanto su salud como la de su familia, que pide a la Junta si ingreso en un centro


Andrs y Mara, este jueves en Crdoba en la rueda de prensa.
MADERO CUBERO

Andrs mide casi 1,80 y pesa ms de 100 kilos. Con esta corpulencia cuesta pensar que tenga 12 aos. Con tan slo dos le detectaron autismo severo y desde una edad muy temprana recibe atencin teraputica en la asociacin Autismo Crdoba y en la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMIJ) del Hospital Reina Sofa de Crdoba. La deteccin de epilepsia ha agravado an ms los efectos del autismo hasta hacer insostenible el da a da con su familia. Andrs experimenta numerosos ataques de agresividad ante sus propias frustraciones, una conducta que pone en peligro tanto su salud e integridad fsica como la de los que lo rodean. Por ello, sus padres -Andrs y Mara- han pedido a la Junta de Andaluca su ingreso urgente en un centro o la adaptacin de unas de las plazas existentes a las necesidades de su hijo.

Apoyados por la asociacin Autismo Crdoba, los progenitores del menor han decidido contar el periplo que llevan viviendo desde el pasado mes de junio, cuando los mdicos de su hijo prescribieron un ingreso hospitalario con carcter de urgencia. En aquel momento, el Servicio de Salud Mental de Crdoba inici los protocolos pertinentes para encontrar un centro en el que tratar a Andrs. La decepcin vino semanas ms tarde, cuando tanto los mdicos como los padres constataron la dura realidad: no existe ni una sola plaza residencial para enfermos mentales menores de edad en toda Andaluca.

Ya en aquellas fechas, Andrs tomaba 12 pastillas diarias a las que hay que sumar medicinas de rescate y de emergencia, estas ltimas para afrontar las crisis que le surgen en su da a da. Uno de los medicamentos que consume est afectando gravemente a su metabolismo, lo que le ha llevado a engordar hasta 20 kilos en los ltimos siete meses. La rutina diaria durante la semana permite que Andrs est ms controlado, aunque los fines de semana o cualquier mnimo cambio que pueda producirse en su alrededor tiene «un grave efecto perjudicial en su conducta», relata Andrs.

Sin recursos pblicos

Debido a la ausencia de recursos pblicos para atender a su hijo, los padres supieron de la existencia del Instituto Psicopedaggico Dulce Nombre, en Mlaga, un centro de entidad privada-concertada que no dudaron en visitar ya que es el nico que puede tratar a su hijo. El ingreso de los menores puede realizarse en este centro bajo la prescripcin del Servicio Andaluz de la Salud, requisito que cumpla Andrs ya que sus mdicos aconsejaron un internamiento de seis meses. En un primer momento, han contado los padres, el centro acept el ingreso de su hijo. De hecho, visitaron las instalaciones. «Salimos de all muy contentos porque dentro de lo duro que es la situacin, sabamos que nuestro hijo iba a estar bien en este centro», ha relatado el progenitor. Incluso vieron su vivienda reflejada en este edificio, con las paredes protegidas contra los golpes, por ejemplo. Andrs estaba el primero en lista de espera y su ingreso se realizara a finales de ao.

Sin embargo, diez das despus de la visita, la USMIJ del Hospital Reina Sofa comunic a los padres que el centro no aceptaba finalmente a su hijo. «No sabemos las razones. En un primer momento todo estaba correcto y, segn nos dicen, tras leer bien el expediente, este centro no tiene los recursos que Andrs necesita», ha relatado su padre.

Tras esta negativa solicitaron a la Junta de Andaluca la tutela compartida -segunda va para poder entrar en este centro-, que fue denegada dado que Andrs «est muy bien cuidado por sus padres», esgrimi el Gobierno andaluz. Han sido los padres del menor los que han relatado varios episodios que han vivido junto a su hijo. En uno de ellos, su madre y su hermana, de tres aos, tuvieron que refugiarse en el cuarto de bao hasta que a Andrs super una de tantas crisis de agresividad que sufre cada semana.

No ha quedado institucin con la que Andrs y Mara no se hayan reunido. El pasado 5 de febrero fue el ltimo encuentro que tuvieron con la delegada de Salud y Familias de la Junta en Crdoba, Mara Jess Botella, y la delegada de Educacin en Crdoba del Gobierno andaluz, Inmaculada Troncoso. Las esperanzas de estos padres se truncaron de nuevo cuando la primera frase que escucharon fue «Qu queris que hagamos?». «No haba ninguna propuesta encima de la mesa. Nos dijeron que haban ledo el expediente de nuestro hijo pero que no hay recursos», han explicado estos padres a quienes, incluso, se le plante la opcin, «de manera sutil», de denunciar al pequeo. «Eso es algo que jams haremos porque la nica vctima es l», ha respondido Andrs, contundente.

Opciones

Otra opcin que escucharon fue la de ingresar a su hijo en una escuela residencial, rechazada de pleno despus de contactar con una entidad de este calibre. «Nos dijeron claramente que nuestro hijo poda ingresar pero que a los dos das bamos a tener que ir a recogerlo porque, adems de que no tienen recursos, tienen tan slo a un adulto para 15 nios», ha argumentado Andrs.

El caso de Andrs ha trascendido las instancias polticas y tanto el fiscal de personas con discapacidad de la Junta, Fernando Santos Urbaneja, como el Defensor del Menor son conocedores de la grave situacin que atraviesa el menor y su familia. Por todo ello, la familia ha hecho un doble llamamiento. Primero, a la Junta, para que cree una plaza para su hijo o bien adapten alguna existente a sus necesidades. Segundo, a cualquier institucin pblico o privada que pueda ofrecer los recursos que tenga disponibles y que sean acordes con Andrs. «No debemos olvidar que se trata de un nio de 12 aos, un enfermo mental que est sufriendo cada da y que este inexistencia de recursos le impide alcanzar una estabilidad emocional y la felicidad que cualquier nio se merecen», concluyen los padres que han empezado a recoger firmas a travs de la plataforma change.org.

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