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El caos en el Gobierno dispara las críticas del PSOE a Moncloa

Lunes,
27
enero
2020

02:54

Acusan a Ivn Redondo de imponer argumentarios para justificar giros de 180 grados y de pensar slo en el corto plazo

Pedro S

Pedro Snchez sobrevuela el pasado jueves las zonas de Catalua afectadas por la borrasca Gloria.
EFE | MONCLOA

Vuelven a surgir los recelos, la desconfianza y la desorientacin en las filas socialistas. Los argumentarios impuestos desde La Moncloa para justificar los giros de 180 grados en las decisiones de Pedro Snchez no convencen y la legislatura acaba de empezar. En apenas dos semanas, el Gobierno ha dinamitado el discurso con el que el socialismo acudi a las urnas: hay enfrentamiento con el Poder Judicial, se abren los brazos al independentismo, se desconcierta con la actitud hacia Venezuela, se negocia con Bildu y se tropieza con la transparencia y los medios de comunicacin. En el PSOE empieza a correr el murmullo del descontento: Vamos de estropicio en estropicio.

Ninguno de los nombres puestos a dedo por Pedro Snchez se presta a la crtica, pero las cosas son distintas entre quienes han ganado su posicin desde abajo y con el voto de los ciudadanos porque deben responder ante ellos. Los espaoles contemplan el viraje y se preguntan qu pasa. Y lo que pasa, explica un alto dirigente socialista, es lo que parece y es muy preocupante.

Lo es, principalmente, porque quienes optaron por el PSOE en las urnas lo hicieron apostando por unos compromisos polticos de los que en apenas dos semanas ya no queda ni rastro. Del nunca y el jams con el que Snchez despachaba en campaa la posibilidad de pacto con populistas e independentistas, se ha pasado a situarlos como pilares en los que se sustenta la legislatura. Y en el socialismo de viejo cuo no se entiende.

Entre las fuentes consultadas hay quienes mantienen la esperanza de que esta estrategia cambie una vez que Snchez consiga su principal objetivo: aprobar los Presupuestos. En seis meses quiz todo sea al revs, reflexiona un dirigente con muchos trienios a la espalda. En su opinin, Snchez y su mano derecha, Ivn Redondo, han decidido meter la directa, acometer todos los destrozos de una tacada, para lograr que le apoyen las cuentas y con los dos aos mnimo que estas le facilitan, regresar a una senda de normalidad. Da la impresin, seala, de que en los prximos seis meses har de su capa un sayo para aprobar los Presupuestos y, luego, ya veremos.

Quienes contemplan esta teora advierten, sin embargo, que los ciudadanos tienen memoria. No son personajes secundarios de House of Cards, la serie que entusiasma en la Moncloa. Es todo demasiado brusco, demasiado evidente, demasiado contradictorio como para que los votantes lo asuman sin ms explicaciones que el recurso fcil de atriburselo todo a las derechas. El lodo se va posando en el fondo pero al final hay ms barro que agua, avisan recordando el uso y abuso que hizo el Gobierno de Rajoy de la herencia recibida.

La negociacin con el independentismo y el ltimo gesto -plantear la revisin del delito de sedicin para rebajar las penas que conlleva- sumado a la decisin de mantener un encuentro con Quim Torra pese a su inhabilitacin ratificada por el Tribunal Supremo, ha levantado ampollas entre quienes mantienen que socialismo es mucho ms que pedrismo.

Estas fuentes opinan que entre el equipo de Snchez y el de Junqueras hay muchas ms cosas habladas de las que se conocen. Creen que la intencin es conducir la situacin al punto de que sea JxCat quien dinamite la mesa bilateral. De esta forma, argumentan, tanto Snchez como ERC quedarn como adalides del dilogo y las culpas recaern sobre la intransigencia y la cerrazn de Torra y Puigdemont.

Estrategia cortoplacista

La estrategia, aaden, tiene muchos riesgos, tensa demasiado y no ofrece garantas. Cae de lleno en el cortoplacismo. Responde as al modelo impuesto por Ivn Redondo. Al todopoderoso jefe de Gabinete de Snchez se le achacan muchas culpas. Entre ellas la de abrir un cortafuegos entre Snchez y el partido.

Espaa, apunta un socialista de la vieja escuela, afronta ahora un momento histrico; Snchez propicia el giro ms grave desde la Transicin y lo hace sin descolgar el telfono para hablar con nadie. Todo se queda en La Moncloa, en un crculo sperrestringido en el que la mxima imperante es la de actuar a semana vista. Los rganos del PSOE no tienen ningn papel.

El presidente deposita en su principal asesor toda la confianza, pero en el partido no ven el brillo de los supuestos xitos que se le atribuyen. Ms an, algunos creen que los fracasos han sido ms que sonados.

Se impuls la repeticin de las elecciones porque as conseguiramos que los espaoles hablaran ms claro apoyando al PSOE; se nos asegur que llegaramos a 150 escaos y que podramos gobernar sin depender de nadie. Cul ha sido el resultado? Descendimos de 123 a 120 diputados y perdimos 700.000 votos y, adems, dependemos de todo el mundo: de Unidas Podemos, de los independentistas, de Bildu y hasta de partidos que slo tienen un diputado. No puede hablarse precisamente de xito, lamentan las fuentes que echan en falta ms visin de pas, de futuro y de proyecto comn.

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