/El Barcelona no acaba el trabajo

El Barcelona no acaba el trabajo


Real Sociedad 2 Barcelona 2

Actualizado
Sbado,
14
diciembre
2019

18:16

El equipo azulgrana protesta un posible penalti a Piqu en el aadido que le hubiera concedido el triunfo en la antesala del clsico. La Real Sociedad, que se avanz gracias a una pena mxima sealada a Busquets, atrapa el empate al comps de Odegaard.


Surez, Busquets y Rakitic, ante la Real.
ANDER GILLENEA AFP

Corra el minuto 92 del partido cuando Gerard Piqu, que haba corrido como un demonio para atrapar el gol del triunfo del Barcelona, acab derrumbado sobre el csped del Reale Arena. Diego Llorente, en plena disputa con el barcelonista, le haba agarrado de la camiseta y el colegiado Javier Alberola Rojas consider que ah no haba nada que sealar. Si acaso, saque de puerta. La indignacin azulgrana con el rbitro -o con esa entidad indescifrable llamada VAR-, ms all del episodio concreto, responda a lo ocurrido justo al comienzo, cuando fue Busquets quien estir la camiseta del propio Llorente en una accin que s concluy en penalti. De ah la gresca.

En tiempos en que no hay mejor opio que el de la polmica y la turbulencia, unos das deportiva, otros poltica, el desenlace fue de lo ms oportuno ante la disputa del prximo clsico. En la buhardilla reposarn, sin embargo, otro tipo de cuestiones. Como las dificultades en la gobernabilidad del equipo de Valverde, la escasa incidencia en el juego de los centrocampistas mientras Arthur surfea por el purgatorio, la insistencia en que Arturo Vidal ejerza de Seor Lobo en la agona o la repentina vulnerabilidad de Ter Stegen en los centros laterales. El Bara remat menos, pas menos y recuper menos que una Real Sociedad que tambin le gan la posesin (53,4%-46,6%).

Llevaba un buen rato Martin Odegaard danzando por el campo con la pelota cosida a los pies cuando el Barcelona de la pegada y el tridente -con todo lo que ello supone- mostr la crudeza de su plan. Llorente, que vena enzarzndose con Luis Surez, midi mal la salida. El uruguayo, perro viejo, atrap la pelota a la espalda del central para lanzar la carrera de Griezmann. Y el francs no tuvo ms que emular el gol visto hace una semana frente al Mallorca. Combin velocidad y precisin. Genio y arte. Sac el taco ante la salida del portero y el cuero vol con dulzura hasta acabar enredado donde deba.

Un zarpazo, algo de tranquilidad y el Barcelona poda disponerse a negar todo lo que haba ocurrido en la primera media hora. Ese tramo en el que la Real Sociedad, uno de los equipos ms vistosos, pero tambin ms inocentes, del campeonato, cercenaba toda actividad creativa barcelonista para gustarse de lo lindo tras el dorsal de un Busquets que recibi rdenes de salir una y otra vez a la presin. Sin reparar su entrenador en que nadie cubrira el socavn. Lo vean Guevara y Merino, siempre dispuestos a enlazar desde la misma divisoria con el sueco Isak, sustituto esta vez de Willian Jos.

Aunque quien mejor interpretaba lo que all ocurra era Odegaard, capaz de ocupar los espacios desatendidos y de intimidar cada vez que avanzaba en lnea recta hacia la portera. De no haber sido por Piqu, totmico esta vez en la correccin ante los duelos perdidos por sus compaeros, los azulgrana hubieran pagado an ms caro ese deficiente amanecer.

Nada evit, sin embargo, que la Real Sociedad se avanzara en el marcador. Busquets agarr con poca gracia a Llorente a la salida de un crner. Lo hizo con el rbitro como espectador privilegiado y sin demasiado disimulo. Nada que objetar al penalti, si no fuera porque no hay saque de esquina en que no se repitan esas mismas escenas sin castigo de por medio. Oyarzabal, responsable del disparo desde los once metros, dej sentado a Ter Stegen mientras clavaba la mirada hacia una derecha que no fue tal.

Quiz crey el Barcelona que el desconcierto acabara con el gol del momentneo empate. Y reafirm la sensacin una vez iniciado el segundo acto, cuando se vio de repente en ventaja tras otro episodio vertiginoso. Esta vez, gracias a que Sergio Busquets abri en canal la defensa avanzada de la Real y Messi, con el cielo abierto, ofreci el gol a Luis Surez. Ni siquiera le hizo falta al ariete rematar con limpieza porque el gol ya lo haba atado el rosarino con su pase.

Pero el equipo de Valverde no supo aprovechar su momento. Griezmann no enfoc bien el remate ante un Remiro que slo tuvo que mantener la posicin. Poco despus, Piqu vio cmo le arrebataban la gloria sobre la misma lnea de gol. Y los hombres de Alguacil, crecidos ante el indulto, volvieron a creer en Odegaard. En que una nueva vida era posible. Y en que el Barcelona, otra vez irregular cuando echaba la vista atrs, bien podra ofrecer una nueva rendija.

Y sta apareci en el lugar ms insospechado. S, en la manopla de Ter Stegen. El alemn respondi a un centro de Monreal con un mal manotazo hacia el centro. Isak no tuvo ms que embocar.

Ernesto Valverde ya no supo cmo remediarlo mientras la tarde se aceleraba sin remedio. Sent a Busquets y dio cuerda a Ale, un futbolista del que el club piensa desprenderse en el mercado de invierno. Ofreci descanso a Jordi Alba para que Semedo estirara las piernas. Y Arturo Vidal y su ftbol agnico, cmo no, aparecieron como ltima solucin. Nada iba a cambiar. Piqu ahog un grito desde el suelo.

El Barcelona tendr ahora que decidir si su desconsuelo responde al arbitraje o a pecados propios. La ira nunca mezcl bien con la cordura. Ni en la vida ni en el ftbol.

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más