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El Atlético descubre la solución

Actualizado
Sbado,
14
diciembre
2019

23:23

Morata y Sal echan abajo la puerta de Osasuna tras ms de una hora de asedio sobre la portera de un formidable Sergio Herrera

GRAF9430. MADRID.- El centrocampista del Atl

Sal supera a Herrera en el segundo gol del partido.
Rodrigo Jimnez EFE

A Juanfran Torres se le puso un nudo en la garganta cuando se situ en el centro del campo del Metropolitano para despedirse de su gente. Sin embargo, hasta que Morata no martille la portera de Osasuna con su cabeza, tras ms de una hora de frustracin rojiblanca, no se dio por satisfecho con el homenaje. Despus llegara su amigo Sal y completara la primera victoria liguera del Atltico en un mes. Poco a poco, el gol va dejando de ser una obsesin y va convirtindose en normalidad. Aunque siga costando horrores.

Y es que en el descanso, camino de los vestuarios, los jugadores del Atltico repasaban una por una la decena de ocasiones con las que haban asediado la portera de un Sergio Herrera, que durante ese tiempo pareci Jan Oblak. Hubo disparos de todos los colores y siempre acabaron estampndose con el colosal meta de Osasuna, que firm un primer acto de inspiracin divina. Fue Herrera, vestido de negro de pies a cabeza, como aquel mtico Lev Yashin, lo nico que separ a este reanimado conjunto rojiblanco de haber dejado todo en orden para firmar con antelacin la primera victoria liguera tras ms de un mes de largo parntesis. Sus todopoderosos tentculos mantuvieron a salvo la portera rojilla durante ms de una hora.

Fue Joao Flix, que lleva una semana en despegue, quien tir de los suyos a golpe de genialidades. Su lucidez, con y sin baln, fue abriendo soluciones hacia un gol que, pese al triunfo, sigue siendo un sudoku para el Atltico. El portugus tiene la agilidad mental y la chispa necesaria para desenredar cualquier embrollo. Sabe cul es su plan mucho antes de recibir el baln. Pero, igual que le ocurre al resto de sus compaeros, vive bajo el embrujo que se esconde delante del arco adversario. Aunque, la verdad, esta vez el hechizo fue cosa del guardameta Herrera. Joao, igual que Lemar, Sal o Thomas, se haba dado cuenta desde el principio. Pero fue tras un soberbio cabezazo, regalo del canterano Manu Snchez, en la noche de su estreno, cuando supo que habra que rozar la excelencia para echar abajo el slido muro de Osasuna.

Sin Lodi, lesionado, la banda izquierda el Atltico fue para el joven Manu Snchez, que despach un buen puado de afilados centros cuando consigui espantar los nervios propios del debut. Cumpli en su primera hora con los mayores. Y Gimnez, que llevaba casi dos meses fuera, se acopl junto a Felipe en lo que parece la pareja de centrales ms lgica para afrontar grandes desafos.

El penalti a Brasanac

Ocurrieron muchas cosas en ese asalto inicial. Para empezar, que fueron los navarros, un equipo que nunca descansa con y sin baln, los que pusieron su empeo para asaltar el Metropolitano. En apenas cinco minutos, Brasanac y Rubn Garca ya haban puesto en apuros a Oblak. Osasuna demostr con hechos por qu haba viajado a Madrid a slo tres puntos del Atltico. Chimy vila fue un incordio permanente. Incluso en medio del cerco rival, reclam un penalti de Felipe sobre Brasanac que bien lo pareci. Ni el rbitro ni el VAR se inmutaron.

Por momentos, los chicos de Simeone pensaron que, otra vez, el hechizo sera imposible de romper. Pero se equivocaban. La aparicin de Correa y Herrera fue como un aleteo de mariposa suficiente para alterar el destino. En la media hora final, encontraron los goles que llevaban tanto tiempo anhelando en LaLiga. La cabeza de Morata, siempre presta al remate, descubri la primera va de agua de Osasuna. Y a la carrera, atravesando alambradas enemigas, Sal logr burlar a Herrera con un exquisito toque de zurda. No hay mejor remedio contra la ansiedad que la contundencia. Aunque sea a cuentagotas. Necesitaron cerca de 20 remates para acabar con sus propios miedos. Pero hace das que este Atltico ha vuelto a sonrer.

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