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¿Derribó un misil el avión francés AF1611?

La Mirada del Corresponsal

Viernes,
17
enero
2020

03:02

En 1968, 95 personas murieron cuando volaban de Ajaccio a Niza. Sus familiares dicen que un misil provoc la tragedia. Francia no lo reconoce. El presidente, Emmanuel Macron, pide levantar el secreto


Familiares de las vctimas del vuelo AF1611.
P. LOUIS / AFP

Mathieu Paoli tena 24 cuando sus padres, Ange Marie y Toussainte, murieron al estrellarse el vuelo AF 1611 Ajaccio-Niza. De su madre slo se recuper el monedero. El Mediterrneo engull los cadveres de 80 de los 95 fallecidos. Era el 11 de septiembre de 1968.

Hoy, este jubilado de Renault tiene 75 aos y preside la asociacin de vctimas de lo que, oficialmente, fue un accidente. l no se lo cree. Habla as de rotundo: «Un misil, disparado por el ejrcito, que efectuaba maniobras aquel da en la costa de San Rafael termin su carrera en el reactor trasero izquierdo del aparato».

La causa oficial de accidente fue un incendio pero hay indicios de que se ocultaron evidencias que lo desmentiran. l lo tiene claro: «Desde el principio, el ejrcito intent disimular los elementos que le acusaban. Esta mentira de Estado dura ya 51 aos».

En vsperas del ltimo aniversario, el director de gabinete de la presidencia de la Repblica, Patrick Strzoda, le envi una carta. Emmanuel Macron «comprende su bsqueda de la verdad» y asegura que el ministerio de los Ejrcitos «contina un importante trabajo de investigacin para identificar eventuales documentos de inters que no se hubieran aportado en el pasado». El presidente peda a la ministra Florence Parly que reclame a la Comisin de Defensa Nacional que levante el «secreto de defensa».

Mientras esperamos que se haga la luz, esta es la historia del vuelo y los puntos oscuros de su trgico final recopilados por Le Figaro y Le Monde.

Son las 9h 09 del mircoles 11 de septiembre de 1968. El Caravelle III SE 210 de Air France, matrcula F-BOHB (foxtrot bravo oscar hotel bravo) se dispone a despegar de Campo dell’Oro, el aeropuerto de Ajaccio. Es un aparato casi nuevo (1000 horas de vuelo) al que se acaba de sustituir un reactor. No hay ni una nube entre Crcega y la Francia continental.

-«Hotel Bravo, despegue en pista 09, llame al pasar por el punto Alfa Juliette», dice la torre de control.

-«Hotel Bravo pasa Alfa Juliette, nivel 40 (4000 pies)» confirma a las 9h 12 el comandante Michel Salomon. Tiene 36 aos y 8745 horas de vuelo.

Tengo fuego a bordo. Nos estrellamos. Seguro«, dice el comandante a la torre de de control de Niza a las 9h 31. Poco antes ha avisado a control areo de que tiene «problemas» y pedido una aproximacin directa a ese aeropuerto.

-«Contacto perdido a 20 millas al sur de Antibes» concluye a las 9h 33 la torre de control.

Un cigarro en la basura

Ms de cuatro aos despus, en diciembre del 72, se public el informe oficial. Atribuye el accidente a «un incendio» de origen indeterminado al fondo de la cabina. Se aventura que «un pasajero habra tirado una colilla a la basura». Es absurdo que alguien fuera a fumar a los lavabos cuando estaba permitido hacerlo en todo el avin. El informe seala que «los extintores del armario del galley trasero han sido recuperados en su posicin original. No fueron pues, utilizados». En el Caravelle, el retrete estaba a menos de un metro de la zona de trabajo de la tripulacin (galley). Es increble que la tripulacin ni siquiera cogiera un extintor si haba fuego a bordo.

Medio siglo despus las inconsistencias de la versin oficial y los indicios apuntan a otra causa: un misil. Disparado desde una zona de prcticas del ejrcito de tierra. El ejrcito siempre sostuvo que el campo de tiro «estaba cerrado el da del accidente». El ministro de Defensa, Michel Debr, lo ratific por escrito.

«Mentira», claman los abogados de las vctimas. El diario ‘Le Provenzal’ haba publicado este aviso unos das antes: «el campo de tiro aire-tierra de la zona Titan, en las islas del Levante estar activo los das 11, 12 y 13 de septiembre de 8h30 a 15h00».

En el da y la hora de la tragedia, un equipo de la radiotelevisin pblica francesa est haciendo un reportaje en una instalacin militar del monte Agel, encima de Niza. El tcnico de sonido graba una voz masculina que se dirige a un operador de radar del centro de control desde donde se vigilan los tiros de misiles del ejrcito: «Lo hemos perdido, lo hemos perdido» repite.

Esa misma tarde cuando estn trabajando en el montaje, dos policas secretos de los Renseignements Gnraux, reclaman la grabacin a la direccin de la emisora que la entrega. Semanas ms tarde, la pelcula es devuelta… pero la banda de sonido ha sido borrada.

Falsificacin de documentos militares

Michel Laty haca la mili en la capitana martima de Toln. Recordaba haber tecleado un correo clasificado «secreto-defensa’ que daba cuenta de que un tiro de un misil sin carga lanzado desde la isla de Levante haba impactado en el Caravelle «a la altura de uno de sus reactores». Lo cont por escrito y ante las cmaras de TF1 en 2011. Muri de cncer meses despus sin haber declarado ante la justicia.

Michel Verne y Max Clanet son los autores de «Secreto de Estado: 11 de septiembre 1968 el crash del Caravelle Ajaccio-Niza». Revelan la falsificacin de dos documentos militares. Uno. El ‘zonex’ (de zona de ejercicios) un cuadro que consigna, hora por hora, todas las actividades del sector. La parte que corresponde con la hora del suceso, fue reescrita.

Y dos, el cuaderno de bitcora de la fragata lanza misiles «Suffren» cuya presencia en la zona se sospechaba. Media pgina, la franja de 6h00 a medioda de aquel 11 de septiembre fue pegada encima. Michel Rousseau, contramaestre del navo, recordar: «Estbamos en la zona donde cay el Caravelle, vi sus restos en la superficie. Los buceadores los recogan y metan en sacos. Luego, todo aquello debi ser desembarcado en el arsenal militar de Toln».

Slo el 10% de la masa del avin fue recuperada. Faltan los reactores, que podran incriminar al Ejrcito. Slo tres das despus de la tragedia, el comandante Jacques Lalut pilotaba un Caravelle en ruta de Marsella a Tnez. Percibi un rastro luminoso identificado (y luego confirmado) como un misil. «Si hubiramos despegado 20 segundos antes hubiramos estado a su alcance, atrado por [la temperatura] de 600 grados de nuestros reactores».

Han pasado ms de 51 aos de aquel da horrible. Los hechos han prescrito. Pero los familiares de las 95 personas que perdieron la vida no se rinden. Paul Sollacaro, uno de los abogados de las vctimas, declar a Le Monde: «Ni dinero ni reparacin. Queremos que el Estado reconozca que el 11 de septiembre de 1968 hubo un ejercicio de tiro en el Mediterrneo, en la costa de Antibes».

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