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De Marta del Castillo a Marta Calvo: historia de una estrategia

Domingo,
15
diciembre
2019

08:20

Preservar la ubicacin de un cadver tras una muerte violenta es muy ventajoso para los sospechosos. En Espaa slo hay tres casos de condenas sin cuerpo, sin confesin y sin testigos. Miguel Carcao se sentenci al confesar el crimen. Jorge Ignacio P.J. ha sido ms hbil


A la izquierda Miguel Carcao, tras ser condenado, y a la derecha el detenido por la muerte de Marta Calvo.
EL MUNDO

Desde que Ignacio P.J., familiarmente llamado Nacho, se present ante la Guardia Civil acorralado por la muerte de Marta Calvo para contar que la haba descuartizado despus de que ella se le muriera en un juego sexual con cocana, los agentes han recelado de l y de su versin.

Su testimonio no les cuadra con las evidencias, todava secretas, que han encontrado en su casa de Manuel (Valencia), donde ambos quedaron para tener sexo la madrugada del pasado 7 de noviembre.

Nacho se explay en detalles ante los investigadores con una tranquilidad pasmosa pero pas de puntillas por la cuestin esencial: la de la localizacin del cadver, imprescindible para determinar qu le pas realmente a Marta.

Su afn exculpatorio y la frrea estrategia que ha adoptado hace que los agentes se teman lo peor si no se encuentra el cuerpo de la joven. Su ausencia le favorece. Y parece que lo sabe. Quiz por eso se desenvuelve con una soltura propia de un profesional: dominando los tiempos, los escenarios y midiendo sus palabras para evitar que le comprometan ms de lo necesario.

Mantiene que tir los restos de la joven en varios contenedores pero lo cierto es que todava no se han encontrado pese al intenso rastreo en vertederos de la zona por parte de la Guardia Civil.

Los contornos de la muerte de Marta Calvo tienen lugares comunes con los de Marta del Castillo, solo que en el caso de la joven valenciana Nacho ha sido infinitamente ms hbil que Miguel Carcao, quien confes que mat a la chica tras darle un golpe en la cabeza con un cenicero lo que le llev a una condena de 20 aos por asesinato. Nacho en ningn momento se ha declarado autor de la muerte sino que la ha presentado como algo circunstancial que le super y por eso opt por desmembrarla.

Salvando las distancias, el elemento nuclear en ambos es la habilidad de los dos hombres para despegarse lo ms posible de las muertes, aunque la estrategia de Nacho sea ms potente. Ambos, sin embargo, no detallan la ubicacin del cuerpo de las dos chicas, algo fundamental para determinar la naturaleza del futuro delito que se les podra imputar. Sin el cadver, probar la causa de la muerte es imposible. Las pruebas externas son imprescindibles.

Carcao opt por un discurso cambiante mientras que el detenido por la muerte de Marta Calvo, por el momento, ha mantenido el mismo aunque su actitud haya sido distinta en funcin de su interlocutor. Ante la Guardia Civil, ofreci un relato largo y detallado sobre lo que segn l pas en la casa aquella madrugada. Sin embargo, ante la autoridad judicial su respuesta ha sido corta y terrible: No voy a declarar pero pido perdn por mi forma de actuar.

Considera que ya no debe dar ms explicaciones, que eso puede perjudicar su futuro judicial, que si no aparece el cuerpo de Marta Calvo su camino queda sustancialmente despejado.

El presunto homicida se ha mojado lo justo como para no cargar con un asesinato, palabras mayores en el Cdigo Penal. Llegar a una condena sin cuerpo, sin testigos y sin confesin es muy difcil pero no imposible. Hasta la fecha, en Espaa slo hay tres precedentes. La primera de ellas hay que buscarla en Canarias.

La Audiencia Provincial de Las Palmas estableci un total de 14 aos de prisin para Abdechak C. por haber acabado en abril del 2011 con la vida de Fermn O. R., prometido de su ex novia. No es habitual que los tribunales condenen al alguien por asesinato sin el cuerpo, ya que son bastante cautelosos. Otra cosa es un jurado o que la cadena de incidios que acompaen a la muerte sean muy slidas.

En 2016, el Tribunal Supremo ratific la pena de 30 aos de prisin por doble homicidio a Ramn Laso a su pareja, Julia Lamas, y su cuado, Maurici Font. Fue condenado por un jurado. Los cuerpos no han aparecido.

El otro asunto es de 2017 y tambin lo firm un jurado no profesional, que por unanimidad conden a Mohammed Taheri, un hombre marroqu de 46 aos de Matar,por matar a su pareja, Piedad Moya a 17 aos de crcel. La singularidad del fallo era que nicamente se basaba en indicios.

El cadver sigue sin aparecer aunque los mossos llevan buscndolo casi desde aquel 4 de abril de 2014 en el que desapareci poco despus de romper con Mohammed.

En la carrera judicial hay divisin de opiniones, pues un amplio sector (el ms puro) opina que sin pruebas directas no se puede imponer una condena de asesinato -por la severidad de la pena que lleva aparejada- mientras que otro resuelve que s se puede llegar a ella siempre y cuando la prueba indiciaria sea slida.

De hecho, el fiscal del caso Marta del Castillo, Luis Martn, reconoca que sin la confesin de Miguel Carcao alcanzar una condena como la que se le impuso habra sido difcil aunque, matizaba, no imposible. Al trmino del juicio, admiti que, hasta que el joven decidi dar su testimonio, los investigadores nicamente contaban con indicios, racionales, pero simples indicios al fin y al cabo de lo que le sucedi a la chica.

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