/Cuando el maltrato no salía en los periódicos y era un crimen pasional

Cuando el maltrato no salía en los periódicos y era un crimen pasional

Da Mundial contra la Violencia de Gnero


Sociedad

Lunes,
25
noviembre
2019

02:30

Decenas de mujeres que fueron asesinadas por sus parejas y ex parejas antes de que comenzase el recuento oficial de vctimas en 2003 forman parte de ese trgico balance. Cuntas hubo? Quines fueron? Dnde queda su memoria?


Homenaje con zapatos rojos en Valencia a las vctimas de la violencia de gnero.
EL MUNDO

«Entonces t, de qu color quieres las flores?», preguntaba Ana Mara a las mujeres que llegaban a su asociacin relatando los malos tratos que vivan pero se resistan a denunciar. Slo ella y las paredes de su despacho saben cuntas tuvieron que organizar su funeral en cuestin de segundos.

Eran otros tiempos. Los 80 y los 90. Los peridicos poco decan entonces sobre eso que an no se nombraba como violencia de gnero aunque lo fuese. Escribi Alberto Salcedo Ramos que «los asesinos nos ensean a punta de plomo el pas que no conocemos ni en los libros de texto ni en los catlogos de turismo». Lugares habitados por personas que slo son visibles cuando padecen una tragedia. «Mueren, luego existen», dice el periodista. Hay un pas en Espaa en el que decenas de mujeres fueron asesinadas antes de que la violencia de gnero fuera violencia de gnero. Esas mujeres hoy ni siquiera son una cifra, pero murieron -las mataron, en realidad- y existen. Y merecen ser contadas.

Isabel S. fue asesinada a cuchilladas por su ex novio, Eduardo O. J., el 5 de abril de 2001 -aunque esto no lo vern en las estadsticas oficiales- y hasta seis pualadas recibi Mara Luisa R. G. el 7 de julio de ese mismo ao por parte de su ex marido, Jos Luis M. Tampoco la busquen. Ni su caso ni el de decenas de mujeres que fueron asesinadas por sus parejas y ex parejas antes de que comenzase el recuento oficial de vctimas en 2003 forman parte de ese trgico balance. Cuntas hubo? Quines fueron? Dnde queda su memoria?

«Desde 1997 hasta 2003 se recogan los casos de asesinatos de mujeres a travs de la prensa y calculamos una media de 74 vctimas por ao», asegura al otro lado del telfono ngeles lvarez, ex diputada del PSOE y activista contra la violencia de gnero.

Las organizaciones de mujeres fueron las primeras en tratar de poner datos a un problema que no se perciba como tal en nuestro pas. «La sociedad siempre ha sido muy hipcrita. No reconoca el maltrato. No apareca en los peridicos y cuando apareca, se haca referencia a l como un crimen pasional o decan que al hombre se le haba ido la cabeza», recuerda Ana Mara Prez del Campo, activista feminista y fundadora en 1973 de la Asociacin de Mujeres Separadas y Divorciadas.

Manifestacin para exigir el cumplimiento del Pacto de Estado contra la violencia de gnero.EL MUNDO

Ella sufri en primera persona la violencia de su entonces marido y particip en la redaccin de la Ley de Divorcio de 1981. «Tenamos colas de mujeres que venan para preguntar qu deban hacer para separarse. No podan hacer nada por s solas, necesitaban el permiso de un hombre para todo», incluso para hablar. «De hecho, si interrumpan a sus maridos cuando ellos consideraban que no deban hacerlo, les daban un tortazo y seguan con la conversacin», recuerda.

Ir a una comisara era un acto de fe. «Las mujeres de clase social alta tenan muchos obstculos. Sus familias miraban para otro lado, por aquello de aparentar, y si ellas ponan sobre la mesa la posibilidad de denunciar al agresor, les decan que nadie las iba a creer». Tambin a las de clase media, mientras que en las clases ms bajas, «el que se iba era l porque ellas no tenan recursos para marcharse».

Eran aos complicados para hablar de violencia de gnero. «El libro de Miguel Lorente Mi marido me pega lo normal no viene de la nada. Esa era una frase que las mujeres entonces decan habitualmente», asegura Ana Mara Prez en la sede de la Federacin que preside en Madrid.

En 1974, la asociacin puso en marcha un servicio jurdico que prestaba asesora gratuita a las mujeres y poco despus cre el primer gabinete de atencin psicolgica a las vctimas de malos tratos. En 1991 inauguraron el primer Centro de Recuperacin Integra para Mujeres, Nias y Nios vctimas de la violencia machista (CARRMM) y en 1999 comenzaron a contabilizar los asesinatos relacionados con la violencia de gnero.

«Llevbamos seis aos concentrndonos todos los 25 de cada mes para recordar a las vctimas. Yo quera que se hiciera una estadstica oficial, pero como no se ponan a ello desde las instituciones, empezamos a contarlas nosotras. Llevamos dos dcadas hacindolo, aunque parece que las que fueron asesinadas antes de 2003 no hubieran existido», asegura.

El abandono institucional fue durante aos el mayor enemigo de la lucha contra la violencia de gnero. No haba proteccin jurdica ni apoyo econmico para facilitar la incorporacin de la mujer al mundo laboral, por eso el trabajo de las organizaciones de mujeres fue fundamental. «Lograron que la gente empezase a tomar conciencia de lo que ocurra», reconoce ngeles lvarez. En los 90 empezaron a construir el relato de lo que estaba pasando, hasta que lleg 1997 y el asesinato de Ana Orantes. Fue un antes y un despus. «Su caso ejemplific la vida cotidiana de una vctima de malos tratos y el abandono institucional que haba respecto a ellas».

Ana Orantes cont su testimonio en televisin das antes de ser asesinada por su marido.E.M.

Antes haba habido otras iniciativas para poner de manifiesto el problema. La ex diputada socialista recuerda, por ejemplo, que en 1995 varias organizaciones identificaron a hombres condenados por malos tratos que ocupaban cargos pblicos. Eran tres y pertenecan a todos los partidos importantes en aquellos momentos (PP, PSOE e IU). Redactaron una carta y se la enviaron a los grupos parlamentarios para pedirles que no incluyesen a esas personas en las listas. «En 1995 ignoraron nuestra peticin, pero en 1997 no haba ningn grupo con ese perfil en sus filas».

En 2004 el Congreso aprob la Ley Orgnica de Medidas de Proteccin Integral contra la Violencia de Gnero. «Algunos ahora dicen que la ley no sirve porque siguen matando a mujeres, pero hay que sealar que antes de ella nos asesinaban a muchas ms y haba menos denuncias», comenta ngeles lvarez. La ex diputada apunta que cinco o seis aos antes de la norma haba una media anual de 16.000 denuncias, mientras que en los ltimos tres aos esa media supera las 140.000.

En cuanto a las vctimas, segn el recuento de la Federacin de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, entre 1999 y 2019 la cifra alcanza las 1.342, a las que habra que sumar 120 menores y 53 vctimas «colaterales». La estadstica del Gobierno desde 2003 se queda en 1.027 y slo se circunscribe a las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas. Pero qu ocurre con las que no forman parte de ninguna lista oficial? Cuntas fueron? Qu pas con sus familias?

«Hay muchas que estn atravesando dificultades serias tras hacerse cargo de los cros hurfanos porque no pueden reclamar ningn tipo de ayuda ni indemnizacin. Las que se han aprobado no tienen carcter retroactivo y el plazo para cualquier reclamacin anterior a 2003 ya expir. Esos casos, adems, ni siquiera se consideran violencia de gnero, ya que se cuantificaron como delitos violentos comunes», explica Mara Daza, doctora en Derecho y victimloga.

El problema es ms grave de lo visible, aunque en el fondo sigue siendo siempre el mismo. «Todava hoy las mujeres siguen pagando con su vida el hecho de ser mujer y la primera obligacin de los gobernantes de un pas es liberar al pueblo de la muerte de las mujeres». En lo que va de ao, 51 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas en Espaa. Nunca sabremos la cifra total.

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