/Assita Kanko: la eurodiputada feminista que abraza a Puigdemont en Bruselas

Assita Kanko: la eurodiputada feminista que abraza a Puigdemont en Bruselas

Assita Kanko, tras Puigdemont. EFE

Cuando el pasado 20 de diciembre Carles Puigdemont acudi a las instalaciones del Parlamento Europeo para recoger, por primera vez, su acreditacin temporal como eurodiputado, el ex president no estaba solo. Le acompaaba desde su residencia una amplia delegacin de colaboradores y asistentes, pero una figura acapar todo el protagonismo de esa fra maana. Le esperaba a los pies de la escalera, en la Plaza de Luxemburgo de Bruselas. Y cuando vio acercarse a la comitiva, atraves con paso firme la distancia y recibi con un sentido abrazo al lder independentista. Todas las cmaras se fijaron en Assita Kanko, la poltica belga, eurodiputada tambin y una de las principales aliadas y amigas de los polticos fugados.

Kanko tiene una historia y una vida muy intensa. Naci en Guinea Bissau en 1980. Sufri de nia mutilacin genital y tras el asesinato de su mentor, el periodista de investigacin Norbert Zongo, decidi seguir sus pasos y convertirse en activista por los derechos humanos. Poco despus, a principios de siglo, dej su pas y lleg primero a Pases Bajos y despus a Blgica, por su pareja, donde en apenas 15 aos culmin una carrera tan veloz como zigzagueante. Tras licenciarse, trabaj de limpiadora, administrativa y en un banco. Obtuvo la nacionalidad en un tiempo record. Pero cambi las filas de la escritura por las de la poltica.

Se enrol primero en las filas del Open Vld, un movimiento liberal flamenco. Ms tarde se pas al Mouvement Reformateur, de la misma tendencia pero en el mundo francfono. Y en 2018 protagoniz un giro inesperado a la derecha y acab en las listas de la N-VA, el principal partido del pas, una fuerza conservadora e independentista flamenca, que la coloc como nmero dos en las listas europeas del ao siguiente. Desde mayo, es eurodiputada de pleno derecho. Est casada con un belga (francfono) y tiene una hija de 12 aos.

Kanko, feminista activa, tiene la difcil tarea de defender a su partido y una poltica migratoria claramente restrictiva. Entre sus colegas hay voces abiertamente xenfobas y polmicas, como la de otro gran defensor de Puigdemont, el secretario de Estado Theo Franken. En la Eurocmara comparte grupo con Vox, fuerza a la que desprecia y ataca en cuanto puede. Cuando los diputados de Abascal entraron, la N-VA se plante un cambio, pero finalmente permanecieron. «Somos leones, no gatitos, no vamos a huir», dijo entonces Kanko.

En los ltimos meses, Kanko es la embajadora del independentismo en foros y medios neerlandfonos. Una figura de perfil poltico ms bajo que los ex ministros federales, el presidente del partido o del Parlamento flamenco. Pero muy comprometida con la causa. Despliega en los platos rabia, indignacin y tristeza por la situacin de Puigdemont, Comn, Serret o Puig, pero sobre todo por la del primero. En 2017, la N-VA la atrajo a su entorno dndole el ‘Ebbenhouten Spoor’, un reconocimiento a ‘nuevos flamencos’, que el ao anterior haban concedido a otra feminista, la belgo iran Darya Safai.

En 2014, Kanko public su historia en un libro titulado Porque eres una chica: historia de una vida circuncidada. Entonces dedicaba buena parte de su tiempo a la mutilacin genital y la situacin de la mujer en frica. En Blgica ha sido comparada en numerosas ocasiones con Ayan Hirsi Ali, una ex diputada holandesa, de origen somal, convertida en el azote del islam radical y que tambin sufri mutilacin. Y que ahora vive en EEUU tras sufrir constantes amenazas. No tiene ningn reparo, en su biografa o en entrevistas, en hablar sobre el trauma que acompaa durante toda la vida tras la mutilacin, los efectos que crea superados y cmo, despus de aos, sigue aprendiendo cosas sobre su cuerpo, su mente y su sexualidad.

Kanko tiene un perfil diferente, ahora volcado ms en la poltica nacional. Pero comparte discurso sobre el relativismo cultural y contra la izquierda. Critica con dureza el discurso «dominante» sobre multiculturalidad y la pasividad de partidos y sociedad civil en Europa ante lo que considera violaciones inaceptables y la discriminacin de la mujer bajo el islam. Defiende los derechos individuos y «los valores de la Ilustracin» en tertulias y entrevistas, pero mira para otra parte cuando estos no se respetan si es para sostener la defensa de sus amigos de la cmara.

Est en la comisin de Derechos Humanos y Justicia del Parlamento Europeo y dedica buena parte de su actividad a los derechos de la mujer y la mutilacin en frica. Pero su discurso ha mutado con el tiempo. Ha pasado, por ejemplo, de pensar y escribir que «el nacionalismo es una expresin de miedo, cobarda y falta de inspiracin» a ser su portavoz, en Flandes o para Catalua.