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Ábalos debe dimitir y Sánchez apoyar a los venezolanos

Sbado,
25
enero
2020

02:02

balos no puede seguir como ministro, tanto por la gravedad de su encuentro con la ‘nmero dos’ de Maduro como por sus mentiras.

JAVI MARTNEZ

Qu le debe la izquierda espaola al rgimen chavista? Una sucesin de acontecimientos lleva a pensar que al Gobierno de Snchez e Iglesias algn pertinaz cordn umbilical debe de unirle a la dictadura de Maduro; de lo contrario no se explican los vergonzantes disparates que est protagonizando Moncloa en relacin con Venezuela. De una parte, la indecorosa decisin de Pedro Snchez de ningunear hoy al presidente encargado Juan Guaid, quien recala en Madrid tras una gira en la que ha sido recibido por varios mandatarios, como el presidente de Francia o los cancilleres de Austria y Alemania. Y de otra la trapisonda de balos, que no puede seguir un da ms como ministro, tanto por la gravedad que reviste su opaco encuentro con la nmero dos de Maduro -una de las figuras del rgimen sancionadas por la Unin Europea por violacin de los derechos humanos- como por el hecho de haberse enredado en un laberinto de mentiras que le descalifican para ejercer un cargo pblico.

Despus de negarlo, balos tuvo que admitir ayer que en la madrugada del pasado lunes se reuni «de forma fortuita» con la vicepresidenta chavista Delcy Rodrguez en el avin que la trajo a Madrid desde Caracas. El ministro fue cambiando las versiones sobre la marcha, tras quedar en evidencia su engao. Incapaz de explicar el episodio, sostuvo que acudi, a unas horas tan intempestivas, para saludar al ministro de Turismo venezolano, viejo amigo suyo, cuando con l ya estaba previsto un encuentro horas despus. A balos le desminti su ltima versin hasta la Polica, que sostiene que la entrevista no fue «casual», sino que el ministro oper para evitar que Rodrguez entrara a Espaa. La nmero dos del Gobierno bolivariano tiene prohibido pisar suelo comunitario. Y Espaa est obligada a cumplir las sanciones de la UE. Si se confirmara que Rodrguez no estuvo las 14 horas que tard en despegar su avin hacia Estambul dentro de la aeronave, sino que lleg a pisar territorio nacional, el Ejecutivo habra podido cometer una negligencia grave que bordea la ilegalidad al no ordenar a las fuerzas policiales la retencin de la vicepresidenta chavista al menos para esclarecer sus intenciones. La irresponsabilidad de balos, movido como se ve por algn fin inconfesable, pone en la picota al Gobierno de la Nacin y deja en entredicho la accin exterior de los Veintisiete.

Ante un caso tan sensible, ha quedado al descubierto un Gobierno acorralado e incapaz de dar explicaciones crebles. Ayer Snchez enmudeci y evit toda declaracin a los medios durante su visita a Fitur, protagonizando un intento de escapismo tan bochornoso como desesperado. Tambin har hoy dejacin de responsabilidades al rehusar encontrarse con Guaid, a pesar de que ste es el nico presidente legtimo de Venezuela, tal como reconoci Espaa el ao pasado. Una actitud indigna, como ayer le afe Felipe Gonzlez, si bien fue jaleada por Zapatero, quien mantiene una relacin privilegiada con el chavismo y sigue sin rendir cuentas sobre la trama por la que su embajador en Caracas recibi mordidas de Chvez de hasta 35 millones.

En Podemos se aprecia hasta coherencia en su debilidad por la dictadura de Maduro, pues le debe favores bien acreditados. Pero que el presidente, y con l el PSOE, se arrastren as ante la tirana bolivariana supone un escarnio para los espaoles de imposible digestin y alienta inevitablemente la sospecha de que se nos oculta algo muy delicado.

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